Porque me parece que mencionarlo por su nombre es mufa, mufa como Méndez, y así como cuando se supo que Méndez era mufa pasó a ser Méndez, me parece que Márquez tiene que ser Márquez.
Mis cobloggeros lo llaman Oaky, pero a mí, qué quiere que le diga, me parece que es darle un aire gracioso en su ineptitud del que Márquez, a todas luces, carece.
Porque cuando pienso en Oaky y en sus fracasos, sonrío. Cuando pienso en Márquez imitando a Freddie Mercury, no. Se me viene la palabra "patético". Y pienso qué paradoja, se identifica con Freddie Mercury y es amigo de Bergoglio. Admira a Queen y trata de esconder a las Queen en rincones oscuros. Y me parece gestualmente patético y pienso en un muñeco que se sacude al ritmo de unos hilos manejados por alguien cuyas barbas duran. Pienso que todo es mentira. Y por eso también me parece patético
Fíjese que cuando en tiempos de Méndez se hablaba de sus fechorías, Méndez decía con su sonrisa diabólica "lo importante es que hablen".
Pienso entonces que cuando aquel cuyas barbas duran maneja los hilos, y dice "a la gente lo del espionaje le importa un carajo" y apuesta al juicio político está diciendo eso, que lo importante es que hablen, así la mufa sigue, y los Márquez, como los Méndez, perduran.
Y entonces, yo digo que no hay que hablar de él, y si hay que hacerlo, que sea Márquez, como Méndez es Méndez.
Basta recordar que en los albores de su carrera como candidato -es un insulto a la política decir su carrera política- allá por el 99, dijo sin dudarlo que Méndez era un reconstructor del país. Y a partir de ahí, para los porteños en particular se fue derrumbando todo, y mientras el país se fue recuperando, en Buenos Aires pasó todo lo que pasó y pasa todo lo que pasa. Y mientras el resto de los personajes fueron entrando y saliendo de escena, Márquez siempre estaba ahí, contagiándonos su mufa. Medrando hasta hoy.
No más. Hablemos ahora de la ciudad que queremos para después de que Márquez se haya ido. Márquez es una enfermedad de la ciudad, como Méndez lo fue para el país entero. Hablemos de la curación, pensemos en todo lo que haremos después de la curación, y contémoslo. Que queda poco más de un año de mufa. Que después, Buenos Aires será una fiesta.
De Márquez no hablemos más.
RH
