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sábado, 27 de octubre de 2012

NÉSTOR, SALGO UN RATO QUE TENGO QUE ARREGLAR UNOS ASUNTOS


Si yo le digo, "el avance científico", usté qué me dice: la ciencia avanza. Eso está bueno. ¿O no?. Le digo "avance moral" también suena positivo.

Cualquier cosa que avanza en general es positiva. Es el avance, conocido también como progreso. Me parece.

Si yo le digo "avance institucional" usté que entiende: que las instituciones avanzan. Debe querer decir eso por que el RAE, raemente, dice:

institucional.

1. adj. Perteneciente o relativo a una institución o a instituciones políticas, religiosas, sociales, etc.

Y si eso avanza, es un avance. No sé, me parece.

Pero a los radicales no les parece. Les parece que hay que...

.."armar una “multisectorial” para frenar “el avance institucional” del kirchnerismo.".

Bien "á la radical" que es frenar lo que sea, siempre. Frenar porque se les viene la noche, se les cae su último reducto, que son sus conchabos jurídicos de Recondos y Gil Lavedras.

Dicen:

"Tenemos que despojarnos de culpas y complejos"

¿Qué culpa se le oyó asumir a algún radical? Oyeron lo que se les dijera... No asumieron nunca nada. Porque si lo hubieran asumido, no estarian boicoteando permanentemente cualquier medida que se tome para arreglar sus desaguisados.

Dicen, muy peligrosamente:

"“No estamos en la etapa de supresión de derechos que podría considerarse una dictadura. Estamos en la etapa de degradación y devaluación de esos derechos y que puede ser el antecedente a la anulación de derechos”, alertó Alfonsín.

Por eso, por esa "degradación y devaluación" los radicales participaron del golpe del 55, y degradaron -de verdad- la democracia tantos años.

Resulta sonrojante que, ellos, justamente ellos, que salieron siempre invictos e impunes de sus barbaridades, se atrevan a decir:

"No vamos a permitir que pongan en riesgo lo que tanta sangre y sacrificio nos ha costado".

¡¡¡A ellos!!! ¡Sangre y sacrificio! ¡Qué desvergüenza!

Terminan con la excusa golpista de siempre:

"“La gente nos dice ‘por favor, únanse y hagan algo’."

Que no los escuche Néstor, que se va a enojar mucho.

Mentira. Se va a reír a carcajadas, como empiezo a hacerlo yo, ahora mismo.

Visto en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-206516-2012-10-27.html

martes, 5 de octubre de 2010

La conexión UCR-Nicolás Salvatore-Indec-bonos de deuda

Hace unos meses publicamos una nota titulada "Inflación: una conspiración contra todos los argentinos". En ella contábamos qué había detrás de Buenos Aires City, consultora encabezada por el economista Nicolás Salvatore y la socióloga Graciela Bevacqua, (directora del Indec en el momento de su intervención) y cuyo índice IPC City era presentado por los medios hegemónicos como el posta en la medición de la inflación; y usándolo como punta de lanza en su embestida contra el Indec.

Nicolás Salvatore saltó a la fama por una declaración suya en el Facebook:

“Este gobierno termina con el mundial, es motivo de celebración. la inflación es un fuego santo, purificador, que incendiará a todo el kirchnerismo en la hoguera. Brindo por Phi (inflación esperada) esperado!! Y no solo brindo, me voy a encargar, como todos los meses, de que Phi esperado sea alto, muy alto, recontra alto, como diría el finado Guido Di Tella”.

La presunción de objetividad de los datos que pueda aportar su consultora queda entonces algo en entredicho.

Ahora, Salvatore vuelve a saltar a la fama por ser protagonista de unos acontecimientos que tuvieron lugar en su cátedra en la Facultad de Ciencias Económicas, a resulta de los cuales terminó siendo acusado de insultar y maltratar a dos chicas. Pueden ver el relato de los hechos aquí.

Volvamos a nuestro post "Inflación...". 

Una de las hipótesis que desarrollamos, es que durante la administración previa a la intervención del Indec, utilizando la "Metodología 13", se manipulaban los índices para que dieran lo más altos posible de manera tal que los tenedores de bonos de deuda ajustados por el CER cobraran más; que descubierto esto, se había procedido a la intervención. 

Como naturalmente los interesados no iban a quedarse con la miel en los labios, a partir de ese momento comenzaron su ofensiva para recuperar el control de la situación. Usando la técnica del acoso mediático al Indec intervenido, vienen intentando hacer creer a la sociedad que las cifras del Indec influyen en la vida cotidiana de todos los argentinos. Esto es particularmente diáfano en las declaraciones de Estenssoro en el Senado:

Por su parte, la senadora porteña María Eugenia Estensoro calificó de “desaparecidos en la Argentina a la verdad y la información”. La legisladora de la Coalición Cívica denunció además que el “gobierno mantuvo en secreto las estadísticas violando un derecho humano básico como es el derecho a la información”.

O sea, tremebundas palabras vacías de contenido. Aparte de los bonos ajustados por el CER pocas cosas tienen su ajuste vinculado a dicho índice. De hecho, los salarios en grandes empresas se ajustan en negociaciones colectivas, las jubilaciones han ido aumentando muy por encima del índice de inflación, y los precios de acuerdo a oferta y demanda ("qué te puedo cobrar..."). Sin embargo, mediante estas operaciones mediáticas, lo que se intenta es desestabilizar a través de la generación de inflación por expectativas, "el Phi esperado" del que habla Salvatore en sus incendiarias palabras.

De todos modos, la del ajuste interesado de la inflación para favorecer a los bonistas es una hipótesis; no había aparecido aún la "pistola humeante" en el lugar del crimen.

Y si bien aún no apareció, comienzan a haber indicios de rastros de pólvora en las manos de algunos, ahora veremos cómo. Para ello, volvamos a la actualidad. 

Salvatore, al dar su versión de los hechos de los que fue protagonista hace unos días en la FCE, dice que se va a presentar voluntariamente para que lo investiguen ..."Y adelantó que se presentará con el patrocinio del abogado y diputado radical Ricardo Gil Lavedra."

Humm. O sea, "mi abogado es Gil Lavedra". Sin pensarlo.

Se conoce a Gil Lavedra  por su participación como fiscal en el juicio a las juntas; eso suele tapar todo, y resulta casi de mal gusto fijarse en otras cosas. Pero con el paso de los años, uno se da cuenta que muchos de los protagonistas de ese entonces llegaron a ese lugar por reparto, por formar parte del escalafón en el momento preciso; y si bien puede que hayan cumplido con su deber -como era su obligación por otra parte-, las historias de cada protagonista siguen después de esos hechos, como tenían una historia anterior a los mismos. Como se hizo público hace poco, Strassera fue fiscal durante la dictadura, y los datos sobre su papel no parecen ser alentadores; por no hablar de Carrió.

Gil Lavedra. Publicamos hace tiempo una nota sobre él, en la cual contábamos por ejemplo que en su declaración jurada de bienes, era el "más rico" del gobierno de la Alianza, y nos preguntábamos sobre si el origen de esa fortuna personal fueron determinados casos en los que tuvo participación. Ahora Niapalos nos brinda un ejemplo actualizado, sobre un juicio que hace Binner a Nación por fondos de coparticipación. Binner encargó su trámite a Gil Lavedra, a pesar de contar con una extensísima nómina de abogados del Estado en Santa Fé. Hablamos de mucha mucha plata, y todo el asunto tiene un aroma arrebatador de industria del juicio. 

Y ahora el nombre Gil Lavedra aparece, así, espontáneamente en boca de Nicolás Salvatore como su abogado natural en un caso que puede ser algo escandaloso, pero, qué quiere que le diga, parece menor.

Si uno se pone a revisar, ve que Nicolás Salvatore es sacado a pasear con profusión por la UCR, por ejemplo aquí, y,  naturalmente, en la audiencia pública convocada por el Senado para tratar el tema del Indec, que fue publicitada por la página de Morales con el cínico título de ¿Qué Indec necesita el país?. 

O sea, Salvatore, el que declara públicamente su intención de manipular los índices de inflación para perjudicar a un gobierno, es uno de los expertos convocados permanentemente por la UCR para todas sus actividades, y en particular, para hablar sobre el Indec. Y ahora, cuando se mete en un lío ajeno a todo esto, dice inmediatamente ser patrocinado por Ricardo Gil Lavedra.

¿Por qué? 

Quizás tengamos una clave en esta nota de Horacio Verbitsky de mayo del 2002, sobre las negociaciones con el FMI durante el gobierno de Duhalde:

...De ahí el asombro del ministro de Economía, Roberto Lavagna, cuando preguntó al Banco Central con qué abogados del FMI debían comunicarse los del ministerio para aclarar un par de puntos confusos en el proyecto de ley reclamado por Anne Krueger. “Emilio Cárdenas y Ricardo Gil Lavedra”, le contestaron. De Gil Lavedra no se conoce un interés personal directo en el caso, aunque su previo desempeño como ministro de Justicia del gobierno responsable de la catástrofe hubiera reclamado mayor recato a la hora de asesorar a los auditores internacionales que no cesan de prometer penurias y pesares al país.

A ver la secuencia. Megacanje. Default. Canje de deuda. Bonos. Bonos ajustados por el CER. Y omnipresente Gil Lavedra, como ministro de la Alianza, como abogado del FMI, como abogado de Nicolás Salvatore. ¿Y qué enseña Nicolás Salvatore en la facultad? Mercado de Capitales. O sea, acciones... bonos. Mmmm...

Y ahora, el Senado opositor intenta imponer que el Indec vuelva a las autoridades anteriores a la intervención, o sea, Graciela Bevacqua, socia de Nicolás Salvatore en Buenos Aires City, y con ello, a la aplicación de la Metodología 13, sospechada de ser aplicada para favorecer a los bonistas y perjudicar al Estado argentino. Y éste es en realidad el único objetivo de todas las operaciones mediáticas que soliviantaron a la opinión pública con el tema del Indec, como en su momento lo hicieron con el tan temido "riesgo país" en el 2001. En ambos casos la pieza codiciada es siempre la misma: apropiarse de la Argentina de una vez y para siempre. Y "políticos" como Gil Lavedra, y partidos como la UCR, están siempre ahí, del lado de los apropiadores, sin ningún tapujo.

Como dice Verbitsky, sin mayor recato.

RH

martes, 4 de mayo de 2010

Lágrimas

Anoche fue noche de lágrimas.

Nada grave, por lo menos nada del presente inmediato. Un simple viajar por la Tv Pública, un rato de 678, un reportaje sobre la presentación del libro de Sandra Russo sobre Milagro Sala. Milagro presente en el programa, Milagro sonriendo al ver a la vieja desencajada vomitando "es una cucaracha". Y es un milagro, Milagro sonriendo ante el monstruo rubio que la descalifica e insulta y criminaliza aún reconociendo el monstruo que no sabe, que sólo sabe que es violenta, porque la vio, y es eso, una cucaracha.

Un milagro, Milagro sonriendo. Porque Milagro ya sabe que ahora hay otros, muchos otros, que en la feria del Libro se ponen en pie para aplaudirla cuando entra, y ya en el escenario sonríe cuando a los que la esperan se les gastan las manos en el aplauso, y Milagro ve en el reportaje como la cámara sigue la cola de personas que esperan para entrar a ver el milagro, y la cámara sigue y sigue y sigue hasta salir de la Rural acompañando las caras sonrientes, casi beatíficas de las gentes que incluso se quedan sin poder entrar porque sólo caben 400, y que son felices igual, porque en realidad simplemente se acercaron a dar las gracias, y saber que no entran porque son muchos les reconforta el alma, un calorcito que nos llega a todos y nos anuda la garganta y entonces algunas lágrimas que se escapan debajo de los anteojos.

Y el milagro de Milagro es también el milagro de tener una Tv Pública, un madero del que nos hemos agarrado en medio de este mar de mediáticas iniquidades, y que, simplemente por mirarlo, se ha ido transformando en balsa y de balsa pasará a navío, iba a decir arca pero no, porque en este barco cabemos todos los que en él queremos navegar, sin esa natural selección de unos pocos elegidos que de algún modo me parece que es la metáfora de lo que quieren para este país Noés como el monstruo rubio.

Pero el viaje siguió anoche, y las lágrimas de emoción se tornaron amargas ante lo que nos contó el nuevo programa de documentales que presenta María Julia Oliván, y que eligió, para inaugurar el ciclo como realmente corresponde, es decir, sin anestesia, mostrarnos esa infamia tantas veces obviada del bombardeo de la ciudad de Buenos Aires del 16 de junio de 1955 por parte de la aviación naval. Y vimos los muertos todos inocentes, y lloramos con ese trolebús lleno de escolares alcanzado por una de las bombas. Esas imágenes tan pocas veces vistas, tantos años ocultadas.

Y vimos la cara de los infames marinos entre los cuales estaba -naturalmente- Massera.

Y vimos la cruz del Cristo Rey en los aviones.

Y finalmente vimos a Zavala Ortiz, cabecilla civil del golpe, ideólogo de la masacre, exiliado en Uruguay.

Y entonces pienso Zavala Ortiz político radical, ministro de relaciones exteriores de Illia, y me viene a la cabeza el reivindicado y casi santificado Illia al que me llevaron a visitar con la primaria con férreo aprendizaje de que la mano se da con la derecha no vayan a equivocarse que es el presidente, y pienso que ese venerable y tan democrático Illia que daba de comer a las palomas llegó al poder con más de la mitad de los votantes sin poder votar a quien querían, y pienso que puso como canciller a un asesino de masas. Y pienso en cómo los medios lograron que ese Zavala Ortiz sea recordado por la resolución del 65 en la ONU sobre Malvinas y no por lo que realmente fue: un criminal, un genocida.

Y pienso entonces que su partido, que hace de la democracia un culto, tiene en su historial la Semana Trágica (700 muertos) y la Patagonia Rebelde (1500 muertos), el 16 de junio del 55 (364 muertos), la Libertadora (2000 muertos); cerrando su curriculum democrático -de momento- con la discreta cifra de los más de 30 muertos de su estado de sitio de diciembre del 2001.

Y entonces Morales Gerardo del partido de Alem dice que tiene miedo de Milagro Sala, y Morales Solá del diario de Mitre socio de Alem dice que tiene miedo de que pueda haber un muerto. Y no sé por qué me da por pensar que antes de perpetrar cada una de esas masacres sus predecesores hablaban de miedo, y así, por miedo, la bestia inocente derramó una y otra vez la sangre de las multitudes violentas.

Pero eso ya no va a ocurrir nunca más. No van a poder, porque sus crímenes de otrora son por fin visibles.

Vuelvo entonces a las lágrimas dulces; me quedo con Milagro, me quedo con la Tv Pública, me quedo con Aliverti y Víctor Hugo, me quedo con nuestra presidenta y con Néstor secretario general de Unasur, y con Mercedes Marcó del Pont denunciada por la mitremente cívica Carrió.

Y me quedo con el locro del día del trabajador que hicimos entre compañeros, felices, muchos de ellos recién conociéndonos, pero ya hermanos. Un locro que formó parte de los miles de locros que se compartieron el primero de mayo en la Argentina, y en los que seguro la sensación fue la misma: no podrán robarnos la alegría.

RH