Todo el debate de estos años, sobre inflación, Indec, etc, sirvió, como tantas otras cosas que pasaron esta década, para blanquear el fondo de la cuestión, y, sobre ese fondo blanqueado, resaltar lo que de verdad está en juego.
La cuestión es diáfana: la inflación se ha utilizado siempre como variable de ajuste, como ÚNICA variable de ajuste. Lean estas palabras, saboreenlas una por una.
Se ha intoxicado a la sociedad con una falsedad, que es que la inflación es una fiebre que hay que combatir en sí misma, como si la fiebre fuera la enfermedad y no el síntoma de algo.
Lo primero que habría que arrojarles a la cara a los que sostienen esa creencia, que casi elevan a un status de paraíso natural al estado de "no inflación", es la pregunta siguiente, que es crítica:
¿Cuál es el "estado natural" de los precios, mejor dicho, DE CADA PRECIO, desde el cual "no debe haber inflación"?
¿Se comprende? ¿Cuál es el "valor real" de cada cosa? Hubo, hay y habrá montones de teorías al respecto. Desde el momento que las hubo, las hay, y las habrá, es fácilmente deducible que ninguna acierta, por lo menos no completamente.
Por tanto, no se sabe, de salida, cuál es el valor real.
De lo que se trata, de lo que debemos convencernos, es que el único interés de quienes simultáneamente aumentan los precios o cobijan a quienes los aumentan, y vociferan sobre los males de la inflación, mientras acusan al gobierno de ocultar "ese flagelo", no es "estabilizar los precios":
Es congelar a la sociedad en su "estado de desigualdad económica".
Siempre vuelvo a Ockham y su navaja: la explicación más sencilla es la que explica todo. Si en el caso concreto argentino, que es perfectamente trasladable a todos los demás, los que quieren que "no haya inflación" quieren al mismo tiempo que se devalúe porque poseen activos en valores internacionales, lo que quieren es que su poder adquisitivo en lo personal, y económico en lo decisorio, aumente por encima del del resto de la sociedad. Que aumente la desigualdad y así se quede. Como, desde sus mentalidades conservadoras y reaccionarias, DEBE SER.
Entonces, por oposición, podemos deducir que la inflación lo que refleja son unas relaciones económicas intrasociedad en continuo debate, como lo reflejan los aumentos en los precios internacionales de las materias primas, que misteriosamente -ése es otro aspecto sospechosísimo, que desmonta todas las teorías al uso sobre la inflación- no son considerados "inflación". Es tan absurdo, tan descarado. Porque la pretensión es que las propiedades, el petróleo, el trigo, el maíz, la soja aumenten ilimitadamente... pero que los precios no aumenten. Es un imposible, que sin embargo es lo que pretenden las "políticas antiinflacionarias" usuales. Es todo lo mismo, aumentar la desigualdad, el poder de quienes deciden, e impedir que eso pueda ser retrotraido.
Los trucos son ya viejísimos, como el de Coto con los tomates: "va a haber dificultades en el suministro", aumento los precios. Y Clarín siempre "el gobierno miente con la inflación", todos aumentan "porque el Gobierno miente y los demás aumentan y yo... me quedo atrás".
Te van a decir que es por "la expansión monetaria". La expansión monetaria se da porque la economía crece y porque aumentan los precios, no al revés. Pero te dicen que pasa por eso.
Los precios aumentan porque los aumenta quien decide aumentarlos, en cada caso por una "razón" diferente, aunque la mayoría coincida. Todos los que lo hacen consideran que tienen una "legitimidad" para hacerlo, para "cubrirse", dada por los Coto, por Clarín.
Pero repito: los precios aumentan porque decide aumentarlos quien los aumenta, como el gobierno decidió NO aumentar las tarifas de la luz o del subte mientras estuvo bajo su órbita.
Vuelvo arriba: no existe un "valor real" para las cosas. Y menos aún en una sociedad que padeció una depresión, psicológica y de precios, como la nuestra. Que lentamente ha ido recomponiendo su poder adquisitivo, y en la medida que eso fue ocurriendo, pudo ir pasando de cubrir sus necesidades básicas a ir accediendo a otros bienes y servicios, y en la medida que estos antes no tenían demanda y ahora sí, también aspiraron a a recomponer su poder adquisitivo, participar de la torta.
Es un continuo reacomodamiento en una sociedad que arrancó debajo del suelo. Eso es lo único que pasa. Los que vociferan, sólo quieren que la foto quede como está, poder exportar todo a precio internacional que aumente todo lo posible (pero no es inflación), y que acá nada aumente (excepto el dólar) para poder comprar lo más posible.
Para poder "poder" lo más posible.
Hay que plantarse de diversas maneras, pero deben ser prácticas, ofrecer soluciones reales. Hay que ir ingeniándoselas, paritarias, acuerdos de precios, presiones diversas.
Hasta que acabemos con la verdadera enfermedad, la que está detrás de todas estas cuestiones.
Esa cuya cura, en el medio plazo, si la sabemos utilizar, ofrece la ley de Medios.
La cuestión es diáfana: la inflación se ha utilizado siempre como variable de ajuste, como ÚNICA variable de ajuste. Lean estas palabras, saboreenlas una por una.
Se ha intoxicado a la sociedad con una falsedad, que es que la inflación es una fiebre que hay que combatir en sí misma, como si la fiebre fuera la enfermedad y no el síntoma de algo.
Lo primero que habría que arrojarles a la cara a los que sostienen esa creencia, que casi elevan a un status de paraíso natural al estado de "no inflación", es la pregunta siguiente, que es crítica:
¿Cuál es el "estado natural" de los precios, mejor dicho, DE CADA PRECIO, desde el cual "no debe haber inflación"?
¿Se comprende? ¿Cuál es el "valor real" de cada cosa? Hubo, hay y habrá montones de teorías al respecto. Desde el momento que las hubo, las hay, y las habrá, es fácilmente deducible que ninguna acierta, por lo menos no completamente.
Por tanto, no se sabe, de salida, cuál es el valor real.
De lo que se trata, de lo que debemos convencernos, es que el único interés de quienes simultáneamente aumentan los precios o cobijan a quienes los aumentan, y vociferan sobre los males de la inflación, mientras acusan al gobierno de ocultar "ese flagelo", no es "estabilizar los precios":
Es congelar a la sociedad en su "estado de desigualdad económica".
Siempre vuelvo a Ockham y su navaja: la explicación más sencilla es la que explica todo. Si en el caso concreto argentino, que es perfectamente trasladable a todos los demás, los que quieren que "no haya inflación" quieren al mismo tiempo que se devalúe porque poseen activos en valores internacionales, lo que quieren es que su poder adquisitivo en lo personal, y económico en lo decisorio, aumente por encima del del resto de la sociedad. Que aumente la desigualdad y así se quede. Como, desde sus mentalidades conservadoras y reaccionarias, DEBE SER.
Entonces, por oposición, podemos deducir que la inflación lo que refleja son unas relaciones económicas intrasociedad en continuo debate, como lo reflejan los aumentos en los precios internacionales de las materias primas, que misteriosamente -ése es otro aspecto sospechosísimo, que desmonta todas las teorías al uso sobre la inflación- no son considerados "inflación". Es tan absurdo, tan descarado. Porque la pretensión es que las propiedades, el petróleo, el trigo, el maíz, la soja aumenten ilimitadamente... pero que los precios no aumenten. Es un imposible, que sin embargo es lo que pretenden las "políticas antiinflacionarias" usuales. Es todo lo mismo, aumentar la desigualdad, el poder de quienes deciden, e impedir que eso pueda ser retrotraido.
Los trucos son ya viejísimos, como el de Coto con los tomates: "va a haber dificultades en el suministro", aumento los precios. Y Clarín siempre "el gobierno miente con la inflación", todos aumentan "porque el Gobierno miente y los demás aumentan y yo... me quedo atrás".
Te van a decir que es por "la expansión monetaria". La expansión monetaria se da porque la economía crece y porque aumentan los precios, no al revés. Pero te dicen que pasa por eso.
Los precios aumentan porque los aumenta quien decide aumentarlos, en cada caso por una "razón" diferente, aunque la mayoría coincida. Todos los que lo hacen consideran que tienen una "legitimidad" para hacerlo, para "cubrirse", dada por los Coto, por Clarín.
Pero repito: los precios aumentan porque decide aumentarlos quien los aumenta, como el gobierno decidió NO aumentar las tarifas de la luz o del subte mientras estuvo bajo su órbita.
Vuelvo arriba: no existe un "valor real" para las cosas. Y menos aún en una sociedad que padeció una depresión, psicológica y de precios, como la nuestra. Que lentamente ha ido recomponiendo su poder adquisitivo, y en la medida que eso fue ocurriendo, pudo ir pasando de cubrir sus necesidades básicas a ir accediendo a otros bienes y servicios, y en la medida que estos antes no tenían demanda y ahora sí, también aspiraron a a recomponer su poder adquisitivo, participar de la torta.
Es un continuo reacomodamiento en una sociedad que arrancó debajo del suelo. Eso es lo único que pasa. Los que vociferan, sólo quieren que la foto quede como está, poder exportar todo a precio internacional que aumente todo lo posible (pero no es inflación), y que acá nada aumente (excepto el dólar) para poder comprar lo más posible.
Para poder "poder" lo más posible.
Hay que plantarse de diversas maneras, pero deben ser prácticas, ofrecer soluciones reales. Hay que ir ingeniándoselas, paritarias, acuerdos de precios, presiones diversas.
Hasta que acabemos con la verdadera enfermedad, la que está detrás de todas estas cuestiones.
Esa cuya cura, en el medio plazo, si la sabemos utilizar, ofrece la ley de Medios.
RH



