

La cámara del celu es pésima...
Era tarde y todos veníamos de trabajar...
No había ni un puesto de choris a la vista....
¡Pero que lindo estuvo! Nunca me canso de repetirlo. Vernos las caras, putear , pensar, construir y sonreír colectivamente es una bendición que debemos valorar siempre y sobre todo en momentos como los que vendrán, cuando pequeñas diferencias que no hacen al fondo de esta alegría colectiva puedan debilitarnos.
Y Nestor ahí arriba, en el escenario.... cumpa Hugo, bien Scioli, queridos Pérsicco y De Petri...
Y un día diremos, yo estuve ahí y no estaba solo... eramos miles, compañeros..
Guille
¡Y que los eunucos bufen!


O HACIA LAS MAYORÍAS O HACIA ABAJO.
Los radicales y los duhaldistas expresan con sus actos la esperanza de un país en que “los que quieren a Videla” y los que ganan con el endeudamiento puedan sentirse cómodos.
Según Martín Sabatella “traban el uso de las reservas para empujar hacia el ajuste porque quieren pagar la deuda con ajuste fiscal, como lo hicieron en los noventa y entrar a una espiral de endeudamiento”: “basta conocer lo que ya hicieron para saber qué es lo que quieren hacer”.
Pero no lo hacen con las fuerzas armadas, como en el 55, el 62, el 66 y el 76, sino con los medios de comunicación unidireccional y monopólica, palanca de la “ideología de clase media” que necesita alguien para despreciar aunque siempre la castiguen los que la desprecian y usan.
Y como en el 55, el 62, el 66 y el
Interpreto que las mayorías no quieren el ajuste fiscal que las empobrece ni la espiral endeudadora que las somete a la voluntad de pocos, pero están a punto de volver a “ensartarse”, porque están comprando el verso del “autoritarismo y la corrupción” y nosotros no lo estamos combatiendo en los hechos a través de la participación de las mayorías y el control popular de los actos de gobierno.
Con nuestra escasa convocatoria a la participación popular, aportamos al pretexto destituyente del autoritarismo y con nuestro escaso control popular de la gestión, aportamos al verso de la corrupción, indudable e inevitablemente existente en un país corrompido desde el virreinato y los gobiernos conservadores y radicales, pero ínfima en comparación con la historia corrupta de los denunciantes.
Pienso que la única respuesta eficaz a la embestida de los poderes concentrados de las corporaciones trasnacionales y locales que manejan a las masas acríticas de individuos sentados frente al televisor, es la organización de las mayorías, estableciendo canales de comunicación gobierno-pueblo y de organización política y plural de las mayorías.
Y la apertura del juego a las minorías que se autoproclaman de izquierda pero están dispuestas, algunas de ellas, a aportar a la destrucción si no se las escucha y se les da lugar en negociaciones sinceras con intercambios concretos de proyectos.
Si Fernando Solanas dice que “no hay que contestar con una cachetada (del gobierno) con otra cachetada” y Macaluse expresa que quiere “una alternativa superadora” y no “infligir daño político” y Proyecto Sur cuenta con once diputados, Juez con tres, Stolbizer con cinco y el partido socialista con seis, es tiempo de dar señales fehacientes de que, por más que en un país endeudado y monopólico sería suicida caer en la enfermedad infantil del izquierdismo acrítico, el establecimiento de acuerdos mínimos con estos sectores que piensan en un mañana de izquierda sería el complemento indicador de intención que complementaría la indispensable convocatoria a la participación de las mayorías y la organización popular que impida que en el 2011 recupere el país el peronismo desperonizado de los duhaldistasmenemistas o el radicalismo desyrigoyenizado de los nuevos De
Alejandro Simonetti. 4 de marzo 2010, al día siguiente del triunfo menemista en el Senado.
Alejandro Simonetti. Olivos, Buenos Aires, Argentina.

Anoche (domingo) vi 6-7-8; y terminé con la sensación de que esto no sólo recién comienza: esto va pa´lante.
Hace un tiempo, en uno de esos discursos matutinos que de vez en cuando no le queda más remedio que decir, el Jefe de Gobierno manifestó su admiración por Belgrano. Veamos por un momento en qué cuestión concreta se verifica (o no) esa afirmación...
PEDRO CIFUENTES - Buenos Aires - 15/02/2010

