viernes, 30 de julio de 2010

Méndez y Márquez

Para mí, a partir de ahora,  es Márquez.

Porque me parece que mencionarlo por su nombre es mufa, mufa como Méndez, y así como cuando se supo que Méndez era mufa pasó a ser Méndez, me parece que Márquez tiene que ser Márquez.

Mis cobloggeros lo llaman Oaky, pero a mí, qué quiere que le diga, me parece que es darle un aire gracioso en su ineptitud del que Márquez, a todas luces, carece.

Porque cuando pienso en Oaky y en sus fracasos, sonrío. Cuando pienso en Márquez imitando a Freddie Mercury, no. Se me viene la palabra "patético". Y pienso qué paradoja, se identifica con Freddie Mercury y es amigo de Bergoglio. Admira a Queen y trata de esconder a las Queen en rincones oscuros. Y me parece gestualmente patético y pienso en un muñeco que se sacude al ritmo de unos hilos manejados por alguien cuyas barbas duran. Pienso que todo es mentira. Y por eso también me parece patético

Fíjese que cuando en tiempos de Méndez se hablaba de sus fechorías, Méndez decía con su sonrisa diabólica "lo importante es que hablen".

Pienso entonces que cuando aquel cuyas barbas duran  maneja los hilos, y dice "a la gente lo del espionaje le importa un carajo" y apuesta al juicio político está diciendo eso, que lo importante es que hablen, así la mufa sigue, y los Márquez, como los Méndez, perduran.

Y entonces, yo digo que no hay que hablar de él, y si hay que hacerlo, que sea Márquez, como Méndez es Méndez.

Basta recordar que en los albores de su carrera como candidato -es un insulto a la política decir su carrera política- allá por el 99, dijo sin dudarlo que Méndez era un reconstructor del país. Y a partir de ahí, para los porteños en particular se fue derrumbando todo, y mientras el país se fue recuperando, en Buenos Aires pasó todo lo que pasó y pasa todo lo que pasa. Y mientras el resto de los personajes fueron entrando y saliendo de escena, Márquez siempre estaba ahí, contagiándonos su mufa. Medrando hasta hoy.

No más. Hablemos ahora de la ciudad que queremos para después de que Márquez se haya ido. Márquez es una enfermedad de la ciudad, como Méndez lo fue para el país entero. Hablemos de la curación, pensemos en todo lo que haremos después de la curación, y contémoslo. Que queda poco más de un año de mufa. Que después, Buenos Aires será una fiesta.

De Márquez no hablemos más.

RH

jueves, 22 de julio de 2010

HASTA LAS MANOS

ESTE HOMBRE MIENTE

Queda poco por argumentar pero igual se hará. Poco por negar, pero se negará. Mientras los votos y las encuestas den, se seguirá. El Jefe de Gobierno está procesado por la sospecha de ser el jefe de una agencia de escuchas ilegales. En un juicio oral se debatirá y definirá. Mientras -y no tienen nada que ver- la gestión es mala, hay un rosario de cuestiones para afirmarlo. Para muchos el haber dado cumplimiento a la promesa de contar con policía propia es importante, más allá de lo que ocurra con esa fuerza, de quién la dirija y hacia dónde. Para muchos, limpiar el espacio público de los "otros", de potenciales amenazas, es importante. También es relevante la sospecha, autocomprobada en cada aparición mediatica, de que el Gobierno Nacional -y más particularmente Néstor Kirchner- está tras el Jefe Porteño, que van por él ya que sería el único opositor capáz de arruinar la fiesta K el año que viene.

De todas maneras, vamos viendo que -oportunismos aparte de antiguos aliados- no se va a hacer el circo destituyente que terminó con Ibarra (y que nada tenía que ver con el desastre de Cromagnon). Hoy los payasos de ese circo, equilibristas y magos son el Gobierno de la Ciudad, supieron unir audacia a la aventura y llegaron a los votos de esa mayoría flotante que hoy está a la derecha y mañana a la izquierda como un borracho de madrugada. Errores del "progresismo", inoperancia, si. Pero nada de eso desmiente que el procesamiento tiene algún viso de seriedad, que no es cuestión de un Juez comprado, a menos que sea cuestión de un poder judicial comprado.


Malas compañías para armar a los hombres de negro. La Ciudad no es una bombonera más grande, es el trofeo de las empresas que han vivido del Estado y ahora vienen a comérselo (una remake de los noventa casi). Así y todo, uno no puede dejar un borrador en espera (como este hasta ahora) porque el Jefe da sorpresas: ahora quiere propiciar su propio juicio político vía Legislatura. Claro, 24 votos propios respaldan que no sea destituído (se necesitan 40 de los 60 granaderos). Es tan burdo... se trata de estirar todo y llegar al año electoral vestido de víctima. 

Mientras, estimados porteños, la Ciudad sigue gobernada por esta gente. Y en la manga se asoma Gaby con su cara de madre Teresa, la candidata (haberla pateado al Congreso Nacional parece haber sido una buena idea después de todo, la deja al margen del escándalo). 

Lo dicho: mientras las encuestas den, no hay problemas. El espacio de lo público es un problema de los que lo usan con desesperación, de los que viven debajo de las autopistas, de los que venden a los turistas lo que pueden, de los pibes que no tienen lugares de juego en los hoteles. Poca cosa, cosa de "otros". 

Alguna vez, la Porteña fue una ciudad de industria. Gráficas, laboratorios, editoriales, alguna fábrica (esas cosas horribles que contaminan). Alguna vez la población fue más obrera, aunque también intelectural. Alguna vez había algo relacionado remotamente con la planificación. Voló de los programas políticos, voló del imaginario. Turismo, oficinas, bancos, servicios... No está mal, pero es insuficiente. Una ciudad es trabajo diversificado, oferta industrial, otro tipo de atractivo. ¿Es un delirio pensar una ciudad? Que lindo sería tener un proyecto y buscarle el candidato, en lugar de no tener ninguna de las dos cosas (es un mea culpa). Si esto es así, entonces valen las especulaciones para durar y hacer que esté "bueno buenos aires". 

El problema no lo tiene el Jefe de Gobierno (digo el gran problema que es el de este párrafo), ese problema es nuestro. 

Edelmiro F.

lunes, 19 de julio de 2010

Lo siento: no me gusta la (palabra) tolerancia

Lo que me pasa es así:

La palabra en cuestión llena las bocas de unos y otros, y a mí, no puedo evitarlo, me chirría. Es esa sensación en las encías, como cuando con el helado me dan una cucharita de madera.

Me pasa cuando la usan para hablar de la presencia de extranjeros, aquí o en otros países.

Y es cierto que el RAE les da la razón a los que la usan:

 2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Pero yo, qué quiere que le diga. Yo no estoy de acuerdo. ¿Por qué? La verdad es que no creo que haya nada que tolerar en que alguien tenga la sexualidad que tenga, tenga la nacionalidad que tenga, coma la comida que coma o crea en un determinado tipo de divinidad.

O sea: para mí nadie tiene ningún derecho a tolerar ni a dejar de tolerar ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Porque en el momento en que me arrogo el derecho de tolerar, también puedo cambiar de idea y dejar de tolerar, en el sentido que el diccionario de la RAE expresa. Me da que nadie tiene ese derecho respecto de lo que hagan las personas con sus vidas, sus amores, sus rezos.

Para mí sí es tolerar cuando uno de esos colectivos de creencias me las quieren (im)poner, vociferando ante los micrófonos de TN,  llevando en micros vaticatuneados a adolescentes automatizados y a señoras rosario en mano, que les encajan justo en la marcas que les dejaron las agrarias cacerolas que supieron percutir. Ahí tengo mucho que tolerar oiga, porque, vaya paradoja, ellos no quieren tolerar.

Y encima me encuentro con la siguiente cuestión ¿Puedo llamarlos intolerantes? Mmm. No. Hay una  palabra que califica certeramente a esas actitudes, y es reaccionario.

Tolerancia es uno de esos conceptos-torre, a los cuales uno se sube y, desde ahi arriba, graciosa, majestuosamente, uno tolera a los que están abajo, los que están afuera del castillo de mis tradiciones y valores.

Deja lugar para decir "yo soy una persona tolerante, pero todo tiene su límite ¿no?"

Y al final del paladar, tolerancia me produce una sensación parecida a la que me generaba consenso (como ya contaba aquí). Una de esas palabras seudopositivas que encierran una trampa.

Así que, como máximo, tolero (o no) a quienes quieren imponerme su pensamiento. De lo que comen, rezan, y hacen de su sexualidad mis iguales no tengo absolutamente nada que decir; eventualmente, ponerme de su lado si alguien quiere impedírselo.

Eso me resulta intolerable.


RH

miércoles, 14 de julio de 2010

Una vez más, Clarín construye una mala noticia

Usando otra vez el viejo truco de le encuesta internacional -en este caso el Latinobarómetro- Clarín vuelve a crear un titular sensacionalmente negativo a través de la columna de opinión de hoy de Marcelo Moreno:


Empecemos por saber qué es Latinobarómetro a través de su web:

Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 19.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 400 millones de habitantes.

Corporación Latinobarómetro es una ONG sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, única responsable de la producción y publicación de los datos.

El informe completo del estudio pueden verlo aquí.

De acuerdo al estudio, en lo que respecta a Argentina, en la página 5 pueden verse tres gráficos que representan las respuestas a las preguntas "Vamos en la dirección correcta" en lo que se refiere al entrevistado y a su familia; la misma pregunta respecto a si el país va en dirección correcta, y una tercera sobre si el mundo va en la dirección correcta. Allí podemos ver que el 82% de los entrevistados en Argentina  considera que él mismo y su familia van en dirección correcta, que sólo el 19% considera que su país va en la dirección correcta, y el 20% que el mundo va en dirección correcta.

Vamos a cómo nos lo cuenta Marcelo Moreno: 

Una aplastante mayoría de entrevistados consideraron que a él mismo y a los suyos les irá mucho mejor que a la sociedad a la que pertenecen y al planeta.

Pero la Argentina da la nota . Es la sociedad que se ve a sí misma con un futuro más sombrío.

Campeona del pesimismo, sólo un 19% estima que a la sociedad criolla le irá mejor. Más: opina que el resto del mundo tiene perspectivas más benignas que las de su país.

Quizás, para empezar, donde debería decir 82%, dice aplastante mayoría, que no es un número. A mí, personalmente, me suena que "82%" es mucho más que "aplastante mayoría". Pero bueno. Dejémoslo pasar. En este caso, es sólo mi opinion.

Vayamos al tercer párrafo, y nos encontramos la siguiente mentirita:

Más: opina que el resto del mundo tiene perspectivas más benignas que las de su país.

Y no da una cifra. Claro, cómo va a dar la cifra, si es 19% contra 20%. De acuerdo a la ficha técnica del informe, el margen de error es del 3%, por lo que puede decirse que la visión de los entrevistados sobre el futuro de su país y del mundo son equivalentes.

Contrastemos lo que dice Moreno con lo que dice el informe:

Moreno dice "Es la sociedad que se ve a sí misma con un futuro más sombrío."

Es decir asimila país con sociedad.

Veamos en cambio cómo lo describe el informe del Latinobarómetro (página 6):

Argentina se destaca porque es el país que más cree que ellos, los argentinos, van en la dirección correcta mientras al mismo tiempo un 60% creen que el mundo y su país no lo hacen. En Argentina es posible creer que una cosa es la sociedad y cada cual, y otra es la manera como funciona el país. Al parecer los argentinos creen en esa distancia, que hace posible tal vez, que Argentina se levante de sus crisis por el esfuerzo individual más que colectivo.

Es decir, para los que escriben el informe, por una parte confirman la equivalencia mundo- país  "...creen que el mundo y su país..." que inferimos arribaY  por otra se asimila la percepción individual a la social -...una cosa es la sociedad y cada cual, y otra es la manera como funciona el país-, y no como dice Moreno que "...Es la sociedad que se ve a sí misma con un futuro más sombrío", asimilando sociedad a país.

Para tener "una segunda opinión" veamos como publica El País de España el informe, el 1/7/2010. 

El País es la nave insignia del grupo Prisa, dueño en la Argentina de radio Continental, y sus corresponsales no suelen destacarse por su objetividad en el tratamiento de las noticias de estos barrios, como contamos en nuestras notas sobre un par de ellos, Pedro Cifuentes y Soledad Gallego Díaz.

Así que no sorprende el poco alentador título:


Pero es opinable; viendo el estudio, puede titularse así sin faltar a la verdad. Y hay unas reglas que El País cumple: pone el link a la fuente, y destaca lo dicho en el informe:

"En Argentina", dicen los encuestadores, "es posible creer que una cosa es la sociedad y cada cual, y otra es la manera como funciona el país..."

Ahora vamos a una lectura propia de los resultados.

En primer lugar, vamos a contar lo siguiente: si bien en ambos artículos se habla en casi todo el tiempo en presente, vale la pena informar que, como consta en la ficha técnica del estudio, el trabajo de campo se hizo entre septiembre y octubre del 2009. En Argentina acababa de haber elecciones con la pérdida de la mayoría -que no la derrota, puesto que siguió siendo la fuerza más votada del país- por parte del kirchnerismo. Los medios auguraban que su fin estaba cerca; a lo largo de todo el año "los indicadores metían miedo", "la economía se derrumbaba".

No había ley de medios, no había fútbol para todos, no se habían visibilizado aún el caso Noble, Papel Prensa. No se le había visto la hilacha a la oposición con lo de Redrado y las reservas. No había AUH.

Tanto han cambiado las cosas que el informe dice en la página 9, sobre el (los) bicentenario(s):

Esto indica que la imagen de estos países no está basada en la historia sino en el presente y
sus circunstancias. Esto se corrobora con las preguntas hechas sobre el bicentenario que se
celebra este año en varios países de la región, donde veíamos que este no juega un papel
importante.

Resulta casi ocioso mencionar lo poco afortunado de este último aserto en el caso argentino.

Pero vayamos a las cifras. Si el 82% dice que es optimista sobre su futuro, pero sólo el 20% lo es respecto del futuro del país (y del mundo, a no olvidarlo) ¿cómo se llena el espacio, ese 60% que va de uno a otro número? Planteándolo de otra manera: El entrevistado evalúa su situación y sus perspectivas futuras a través de sus circunstancias personales, de lo que tiene a mano (dónde trabaja, qué es lo que hace en su tiempo libre, cómo le va a su familia, si sus hijos estudian, su auto, sus vacaciones). El 82% es optimista. 

Pero casi el 80% de esos optimistas, son pesimistas respecto del país y el mundo. Evalúan su situación personal a través de lo que saben, y son optimistas. ¿Cómo saben lo que saben para evaluar la situación del país (y el mundo)? ¿A través de qué medios llegan a esa conclusión? En esta última pregunta está, señores, la respuesta.

Porque veamos en realidad qué es lo que quiere decir cada uno con su relato:

El País:

La encuesta, en definitiva, confirma el divorcio entre el mensaje de los gobernantes y la confianza del ciudadano corriente en Argentina, la tercera economía de la región.

Por un lado, nada en el informe confirma nada por el estilo. El periodista de El País supone eso; podemos responder, a la vista de las cifras, que los argentinos sienten que la suerte del país está vinculada a la del mundo (19-20%). Podemos contar además, para apoyarlo, que en la página 26 de estudio se dice  que los entrevistados argentinos son los que más a favor se muestran de la integración política con Latinoamérica (76%).  

Porque hay algo que no se menciona hasta el momento: el estudio está orientado casi en exclusiva hacia las relaciones de los países de Latinoamérica con su entorno y con el mundo. Al igual que en el caso de la encuesta de JWT Sonar que analizamos en otra ocasión, Clarín extrae de una encuesta hecha para otra cosa un dato suelto para desarrollar su propia narración. En su propias palabras, un bajón generalizado. 

Para broche, el cierre de la nota de Clarín, en la pluma de Marcelo Moreno, en el cual dice lo que realmente quiere decir:

... la inflación, -que volvió salvaje y sin aviso-...

...Esa perdurabilidad y profundización de los males –sin que se note tendencia a revertirlos–, claro, no le templa el ánimo a nadie. Y eso no se cura con baratijas (bastante caras) como el Fútbol para Todos o clubes de buena onda. De soluciones, y no vibraciones, andamos necesitados.

Clarito ¿no?

Pero resulta a la vez paradójico y divertido que el informe de Latinobarómetro se cierre con la frase que sigue (pagina 30), y que desmiente lieralmente el calificativo de baratija utilizado por Marcelo Moreno:

El campeonato mundial de Fútbol es un gran comunicador, por ejemplo, a través de él se
forman opiniones de países, mucho más que por la diplomacia o las declaraciones de los
gobernantes.

Ah, por cierto. ¿Que quién es Marcelo Moreno? La siguiente anécdota lo retrata: durante el conflicto de la 125 dicho individuo entrevistó por radio Mitre a Nicolás Casullo. Al terminar la entrevista, una vez cortada la comunicación dijo al aire "cuando escucho este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar".

Eso sí que es un bajón.

RH

martes, 13 de julio de 2010

Maravilloso: la ley del matrimonio igualitario es una ley del matrimonio K

Comenzó 678, apareció Mirta Legrán y dice , así nomás, si en una pareja homosexual que adopte no se daría el riesgo de violación. Se me vino el exabrupto castizo -por eso de los años vividos por aquellos barrios- que dice "¡Es de juzgado de guardia!". 

¿Cómo se puede llegar a decir algo así? ¿Cómo se puede? ¿Cómo los que están en esa mesa no se levantan como un solo hombre, como una sola mujer, como un solo género -EL HUMANO - y la dejan sola consigo misma (iba a escribir conciencia, pero no me atreví sin pruebas de que la susodicha -la conciencia-  esté presente en alguna parte de la geografía octogenaria de la suprascripta)?

Antes había visto un análisis de la evolución de la posición de La Nación y Clarín respecto del tema; de como habían ido transformando el tratamiento de la ley hasta llegar a la supuestamente despectiva calificación de ley K.

Bueno, bárbaro, mejor. No podemos dejarlo pasar. ELLOS LO DICEN: la igualdad es K.

Leo por ahí las discusiones, se opone a (lo que dice) Bergoglio (lo que dicen) sacerdotes que están a favor del matrimonio igualitario. ¿Por qué? La(s) iglesia(s) es(son) un club, con sus reglas, quien quiera formar parte de ese club tendrá que respetar sus reglas, o intentar cambiarlas desde dentro. Pero en cualquier caso, es asunto de los que formen parte de ese club, que no tiene absolutamente nada que ver con los derechos de todos, con la sociedad, con el Estado, con la política. Cada minuto, cada segundo que se le dé de interlocución a los integrantes de ese club es tiempo quitado a todos, a la libertad, a la igualdad, a la fraternidad (no pude evitarlo, perdón). No estamos en igualdad de condiciones, porque ellos, por más que sean muchos, son un club, no son la sociedad.

Escucho de fondo el debate, Sandra Russo dice que la iglesia nunca fue tan reaccionaria, Barragán y Barone saltan y dicen que no es verdad, que ahora saltaron porque les metieron el dedo (vaya a saber dónde).

Y yo tampoco estoy de acuerdo. Ante cualquier cosa que significara libertad la iglesia saltó, y los ejemplos actuales de sacerdotes "buenos" o de los nuestros, los que fueron víctimas de la dictadura, no son más que excepciones; apoyarnos en ellos es entrar en un debate que no corresponde: la iglesia es un club y nosotros formamos parte de un Estado DE TODOS. Son individuos a los cuales directamente no corresponde ni preguntarles. Lo que pase dentro de ese club es asunto de las reglas de ese club y de los que lo integren.

Ahora se habla de crispación. Y es normal, los que trabajamos por la igualdad es imposible que no crispemos a los que no la quieren. A la Legrán por ejemplo, que parece que tiene miedo de que un camarero sea K, y -para mí- Sandra -que es quien lo cuenta- vuelve a equivocarse, porque trata de pensar en el prejuicio de la Mirta, casi entendiéndola (perdón Sandra). Dándole lugar a la posibilidad de regeneración de la(s) Mirta(s).

NO. Tengámoslo claro. Los otros -ESOS OTROS- no son nuestros iguales, personas que simplemente piensan otra cosa y ya está. Jugamos dos juegos diferentes. Nosotros defendemos el derecho de que dos personas del género que sea puedan vincular sus vidas y la de hijos, biológicos o no. Es más simple que eso: defendemos que cualquiera tenga la libertad de hacer lo que quiera si no afecta la libertad de un tercero. Defendemos que cualquiera pueda ir a cualquier iglesia aunque nos parezca que es un ejercicio destructivo, un lugar en el cual es posible que se enseñen valores contrarios a la igualdad.

Ellos no. Ellos quieren que las reglas del club imperen en toda la sociedad. Y ahora el máximo dirigente de ese club nos declara la guerra. De momento una guerra sin sangre, pero en realidad no se sabe, la guerra es siempre con sangre, y el máximo dirigente de ese club nos la declaró.

Quizas lo sea, lo es. Pero ésta es una batalla, una más. Vamos a afrontarla. Ayer publiqué una cosa irónica, sobre el uso de K como insulto, como descrédito. Y hoy caí en que la etiqueta de K para desacreditar siempre se usa para cosas que impliquen derechos. Ley de medios K. Ley de matrimonio igualitario K. 

Del matrimonio K.

Bueno, ché, está bueno. Ellos están diciendo que la igualdad es K, la fraternidad, K, la libertad, K. Démosle la razón. 

Pero no pensemos que son valores universales, porque no lo son. No son los suyos, y eso desmiente que sean universales.

Y no pensemos que están equivocados; piensan diferente, y eso sería admisible. Pero en este caso no merecen ni siquiera nuestro respeto, porque ellos quieren que por sus ideas todos nos comportemos como ellos. 

Y además qué tanto, ni siquiera es por (sus) ideas; es sólo porque son ideas pasibles de ser K, y que permitan a los K seguir después del 2011 tratando de revertir el expolio, tratando de imponer la igualdad K, la fraternidad K, la libertad K.

Son nuestros valores. Pongamos todo lo necesario para que sean los de la mayoría, porque son para la mayoría, y para las minorías, son para todos. 

Puede que se pierda la votación en el Senado. Si esto ocurre, no será una catástrofe; será por el contrario un desafío para que en la sociedad cale cada vez más profundamente la idea de que aquí estamos realmente llevando a cabo un cambio profundo, y que estos cambios generan resistencias, y que los otros -ESOS OTROS- usarán cualquier medio a su alcance para impedirlos. Podrán impedirlo mañana; no podrán impedirlo siempre.

Una guerra, dicen.

Perderán.

domingo, 11 de julio de 2010

Grave acusación de la oposición: la presidenta Fernández sería K

Haciéndose eco de un editorial de Clarín sin firma, Elisa Carrió pidió la inmediata constitución de una comisión bicameral para investigar la grave acusación. "Nosotros lo veníamos diciendo", dijo con lágrimas en los ojos. "Después se sorprenden de que la gente los quiera matar" agregó, retorciendo su rosario.
 
Algunas versiones no confirmadas indican que ya se estudia la convocatoria de un arrepentido K. Si bien algunas de ellas mencionarían a Alberto Fernández como posible fuente de  esta acusación, éste se desmarcó de los rumores: 

"Yo siempre los vi un poco zurdos, incluso, a veces, pensé que eran peronistas. Pero no puedo decir que sean K; de cosas así uno se da cuenta".

Personas que se mueven cerca de personal de limpieza de Clarín -quienes semestralmente visitan las instalaciones del periódico- dicen haber escuchado a una telefonista decir algo de que una prima de la secretaria del encargado de asuntos marítimos de Bolivia en Tirana (Albania), mirando una foto de la presidenta con boina, dijo de forma que dejaban pocas dudas:

"Es K".

Basándose en esta información, la comisión de asuntos balcánicos y del altiplano del Congreso está elaborando un exhorto para enviar a Bolivia y Albania solicitando la comparecencia de la testigo secreta, de la que nadie sabe como se llama, ni siquiera las personas que se mueven cerca de personal de limpieza de Clarín-quienes visitan semestralmente las instalaciones del periódico-, con la esperanza de que este exhorto no prospere; esto confirmaría otra Grave Acusación de Elisa Carrió: Evo Morales también sería K.

En consonancia con estas acusaciones, Oscar Aguad solicitó la realización inmediata de elecciones para elegir 200 diputados y senadores adicionales a los actuales, en la que participarían exclusivamente candidatos de la oposición, ante la avalancha de comisiones de investigación que será necesario formar a partir de la Sensacional Revelación del diario Clarín: "Este es el momento de Mayor Gravedad Institucional de la historia argentina" dijo con Gran Gravedad. "He hablado con mi asesor en Asuntos De La Constitución y de La Democracia, Luciano Benjamín Menéndez, y él me lo confirmó: Este es el momento de Mayor Gravedad Institucional de la historia argentina".

Consultado respecto de la Sensacional Revelación del diario Clarín, el primero en la línea de la sucesión presidencial, el vicepresidente, Don Julio Cleto Cobos, respondió en primera instancia: "¿Qué es K?", para luego, haciendo alarde de su habitual enjundia, declarar: "sin duda se van a perder muchos puestos de trabajo". Esto provocó el delirio entre sus seguidores (sus custodios, también conocidos como los barras del Down, un total de 8). Antes de despedirse de los periodistas, dijo, con su habitual tono reflexivo de hombre de consenso: "Llamaré a mi hija para preguntarle" 

Por su parte, Pino Solanas declaró a los gritos "yo lo venía diciendo incluso antes de volver del exilio, y nadie quiso escucharme", dicho lo cual, y ante el asombro de todos los presentes, se retiró sin pronunciar una sola vez la palabra "escándalo". Alguien muy cercano a un kioskero en el que habitualmente compra alguien que conocen las personas cercanas al personal de limpieza del grupo Clarín -que visitan semestralmente las instalaciones del diario-, dijo, comentando la extraña actitud de Solanas: "Qué raro".

Ante la posibilidad de ser también acusado de ser K, Martín Sabatella decidió presentar una alternativa superadora, que permitiera al país esquivar la Grave Crisis Institucional que se avecinaría:

"Seamos todos L".

Esta propuesta fue inmediatamente rechazada por el resto de la oposición, por dos motivos: Sabatella lleva dos eles, con lo cual partiría con ventaja; y sobre todo, en la oposición saben que la gente lo que quiere es una Grave Crisis Institucional; hay que respetar la Voluntad Popular.

Fuentes cercanas a la Casa Rosada -.un mozo que trabaja en el Havanna de Av de Mayo- confirmaron a este cronista que la presidenta estuvo hablando con su marido del tema. Le habria reprochado agriamente "podrías haberte llamado Martínez, y ahora no me estarían acusando".

Al cierre de esta edición, no se conoce la respuesta del marido, pero podemos quedarnos tranquilos:
Personas que se mueven cerca de personal de limpieza de Clarín -quienes semestralmente visitan las instalaciones del diario- confirmaron que el periódico publicará en su edición de mañana extractos de la versión taquigráfica de la respuesta de Kirchner a Cristina.

jueves, 8 de julio de 2010

Mantener la cabeza fría

Un año y poco es lo que queda.

La apuesta de la oposición y de los poderes que hay detrás es una sola: tratar de derribar a este Gobierno generando un pico inflacionario fuerte.

Todo está orientado a eso: el repentino descubrimiento por parte de las oposición de que los jubilados no cobraban el 82% y la propuesta de aumentar la AUH a 250 pesos "para compensar la futura pérdida de poder adquisitivo por la inflación" no buscan otra cosa.

Presten atención a esto que publicó El Cronista:


El título dice "UBA".

Pero el texto dice "Centro de estudios...". 

Y en realidad quien habla en la nota es Nicolás Salvatore, de Buenos Aires City, el pirómano del que hablamos in extenso en nuestro post-sábana "Inflación: una conspiración contra todos los argentinos".

 Y fíjense qué casualidad, el aumento que se pide de la AUH es a 250 pesos.

A ver, una calculadora... 180 x 1,4 (es decir, 40%)... qué casualidad, 252 pesos...

Y con esto le quiero confirmar a la sociedad que la inflación ES del 40%.

Pasados unos meses se le preguntará al pirómano, y él dirá, lanzallamas en mano,  "80%".

Por el mismo lado va la iniciativa para "regularizar el Indec", devolviendo éste a sus "legítimos dueños", quienes estaban a cargo hasta diciembre del 2006. ¿Que quién era la directora? Ah, sí, Graciela Bevacqua, la socia de Salvatore en Buenos Aires City. Así las llameantes cifras podrán ser oficiales.

Mientras tanto, se propone rebajar las retenciones a la soja del 35% al 25%, lo que daría una baja de los ingresos en el Estado de 8000 millones de pesos.

Decimos: con esto se quiere desfinanciar al Estado. 

Pero nos estamos equivocando, y no porque uno de los efectos no sea ese.

La realidad es que, como se cuenta acá, esos 8000 millones de pesos son el pago por los servicios prestados:

De los 8 MM iniciales, 6000 millones de pesos irían a parar por año a sólo el 8 % de los productores, los datos los proporcionó Lisandro Viale del Partido Socialista en la reunión fallida. Por eso el proyecto no tiene ni el apoyo del PS, ni del amigo de la casa, Eduardo Buzzi, que manifestó: "es funcional para que haya 3.000 tipos que terminen sembrando toda la Argentina y exterminen a los pequeños productores". Y apuestan a la segmentación.

Insisto: lo que para nosotros es desfinanciación del Estado para ellos son 8000 millones más a sus exclusivos bolsillos.

Tenemos que tener presente siempre que nosotros hablamos de política y ellos de plata.

Este es un Gobierno cuyo accionar está orientado a mejorar las condiciones de vida de la mayoría.

Ellos -los poderes económicos- lo que quieren son los 8000 millones de la soja de este año y todos los otros miles de millones que puedan sacar, los que siempre han sacado.

Por eso no querían que se tocaran las reservas del Banco Central: porque querían que estuvieran disponibles -como lo estaban a fines del 2001- para llevárselos.

A cambio le ofrecen a la oposición herramientas para crear un clima de caos económico a corto plazo que socave la base electoral de este Gobierno. Ellos saben que no van a ganar las elecciones porque suban la jubilación ahora: en octubre del 2011, si el 82% sale adelante, será un derecho adquirido y los votantes difícilmente elijan por eso (gracias Pinedo!, gracias Lilita!, gracias, Negre de Alonso!). Lo mismo podría decirse del aumento "preventivo" de la AUH. 

Le venden a muertos políticos como Carrió, Duhalde y compañía esos medios para hundir a este modelo y cobran esa venta en plata.

Pero ya es hora de justificar el título de esta nota. 

Hay algo extraordinario en estos políticos vivos -en el mejor sentido del término- que nos gobiernan: no arrugan ni arrugarán nunca. Después de la 125, después del 28 de junio, redoblaron la apuesta.

Y esto que cuento arriba ellos lo tienen muy claro. Entonces, los que los seguimos tenemos que mantener la cabeza fría y seguir como hasta ahora: hablando de estas cosas en cada esquina, en cada blog, en cada conversación familiar. Con la inteligencia y determinación que muestran ellos. 

Ahora por fin se presentó la denuncia contra el Grupo Clarín y JP  Morgan por la estafa de la venta de acciones del monopolio a las AFJP a un precio artificialmente inflado.

Está Papel Prensa.

Está la presunta apropiación.

Está la Ley de Medios.

El tiempo juega a nuestro favor.

RH

lunes, 5 de julio de 2010

MISTERIOSA BUENOS AIRES

Uno diría que no para. Que no para de hacer ca… (empecemos paquetes, como el tema al que vamos a referirnos). Lo de la Educación, los colegios sin gas, la desidia absoluta en la planificación. También lo de Salud y ese ministro indestructible que tiene una explicación para cada problema y, sobre todo, un problema para cada explicación. Sin respuesta para la falta de insumos, el vencimiento de medicamentos comprados centralizadamente, el derrumbe hospitalario y la nunca desmentida mercantilización hotelera de la vida hospitalaria, la inmobiliarización de los espacios de la salud mental.

Por otro lado, el tema de la Metropolitana. Sus jefes a repetición a medida que van cayendo (en la consideración popular y también en cana). Las escuchas ilegales, los rezagos de la Federal y la Maldita bonaerense, la necesidad de cuidar el espacio público con un Santilli sonriente como la ola está de fiesta y los uniformados de negro repartiendo en el fondo. Las topadoras PRO, la policía PRO eligiendo antagonistas: trapitos, asambleístas, artesanos, feriantes. ¿Para cuándo lisiados? (ah, no pueden avanzar sobre ellos, cierto, me olvidaba).

También el Guasón rindiendo un informe cada tanto en la Legislatura y rindiendo homenaje a la Nada dicha en muchos párrafos, sin repetir y sin soplar.

Esta es la farándula PROliberal, hacedora de una política PROmiscua en la que el supuesto fuerte se aprovecha del seguro débil y vende, vende, vende una modernización mentirosa de nuevas relaciones humanas en un nuevo espacio público no estatal (ni nada). Suena complicado, porque las cosas se complican cuando no se las llama por su nombre. Privatización del espacio público para que cada uno piense que es suyo, desligado absolutamente el entorno, del colectivo. Unomasuno, jamás nosotros.

Así y todo, si las elecciones fueran mañana, algunas consultoras afirman que seguiría ganando esta propuesta de Ciudad. Gaby –presunta candidata- podría ser la sucesora de Oaky. En la misma medición se comenta (para ver la cita y la fuente querido, tenés que leer al otro Huinca, RH que te la bate justa) que, si se candidateara, Pino podría hacerle frente con alguna posibilidad competitiva. Pero que esta situación sería improbable, dado el afán del cineasta por el balconeo de la política y su aversión por la gestión concreta.

Uno piensa –sin mucha inteligencia a favor- que la situación es tan patética porque aún (y aún aún) no aparece el espacio que debería ocupar el Proyecto Nacional, alias kirchnerismo, que a nivel nacional no sólo recupera posiciones sino que comienza a ganar en la Ciudad (las preferencias por un Kirchner candidato a presidente van en aumento en la gran aldea). Pero no tiene, repito, una expresión sólida en la Ciudad (ex) Puerto como para terciar en serio en la futura elección.

Tirar esta pálida conlleva la responsabilidad de saber que, de ninguna manera, es irreversible. Hay mucha cuestión que discutir compañeros, pero la principal implica expresar en los hechos la voluntad de conformar un espacio amplio (a tono con nuestra Ciudad) pero firme (a tono con el Proyecto Nacional).

Y es mi opinión, que va ser.

Edelmiro F.

Sangre

Hace unos días la Policía Metropolitana de la CABA desalojó violentamente a puesteros que se ganaban la vida en Liniers por vaya a saber qué irregularidades. Ah, sí, defender el espacio público. Es curiosa esa invocación, porque parece ser que en realidad lo que se defiende es a los negocios de la zona -que son privados-, a los cuales los puestos habrían hecho la competencia. No vamos a entrar en la legalidad o ilegalidad de esos puestos. 

Porque en realidad de esto no es de lo que queremos hablar.

En las escenas trasmitidas por tv del desalojo, me llamó la atención la señora de la foto que ilustra esta nota. La señora lloraba por su puestito destruido, y porque había sido golpeada. Mostró los lugares por donde sangraba.

Pensé entonces: qué cosa ¿no? Para defender al espacio público y los intereses privados se pueden usar los métodos que se consideren oportunos -que Macri considere oportunos- sin ningún problema en hacer sangre.   En realidad, ningún poder -con la excepcional excepción de este Gobierno nacional- suele hacerse ningún problema en hacer sangre. Poca, mucha, toda.

No se sabe de ninguna causa que haya llegado a la Corte Suprema por haber sometido a nadie a esa extracción compulsiva de sangre.

Entonces, es muy sencillo: si no es considerado delito herir, aunque sea realizar una erosión mínima a cualquiera por algo tan inofensivo como tener un puesto en la calle -que ni siquiera es un delito sino una infracción-, y que tiene como consecuencia una extracción compulsiva de sangre, no veo por qué en un caso de aclarar un delito de lesa humanidad, imprescriptible, como se trata el de la desaparición forzada de personas y apropiación de sus hijos, no se pueda proceder de la misma manera. Para enfrentar la delincuencia -se supone que esa es su función exclusiva- la fuerza pública está dotada de equipamientos que en su práctica totalidad tienen como efecto hacer sangre. Debería considerarse "el pinchacito" dentro de ese equipamiento y dejarse de vueltas; estamos hablando de posibles delitos cuya resolución -por los obstáculos que a lo largo de ocho años han puesto los implicados- se hace imposible por cualquier otro medio.

Nadie, en nombre de una supuesta violación de la intimidad, puede negarse a dejar sus huellas digitales al hacer determinados trámites.

Nadie preguntó a la señora de la foto si quería que se le extrajera sangre compulsivamente.

Es el momento en que todos juntos, como cuando se viola una regla en la escondida, gritemos ¡Sangre! Esta gente -abogados, el monopolio- ya violó demasiadas reglas en este juego. No pueden seguir jugando a la escondida con nosotros.
RH

domingo, 4 de julio de 2010

¡TODOS SOMOS FELIPE! (de Mafalda...)

(REFERIDO AL 0-4 CON ALEMANIA EN EL MUNDIAL DE SUDÁFRICA)

Quevachaché, llegamos kuarenta und cinko minuten tarrrde...






¡Pero tenemos todos los partidos por delante, toda la vida, toda la felicidad!!!

¡Vamos Felipe!

¡¡¡Vamos Argentina!!!

viernes, 2 de julio de 2010

Clarín: ahora dicen que no tienen la versión taquigráfica

¿Mentía anteayer Martín Bravo cuando escribió:

..."según consta en la versión taquigráfica",
"Ese fue el textual del ex embajador Eduardo Sadous,..." 
"La palabra “coimas” quedó asentada en la versión taquigráfica,... "?

O sea:

"...consta"  en lugar de "constaría".
"Ese fue el textual" en lugar de "ese habría sido el textual".
"...quedó asentada" en lugar de "que habría quedado asentada".

Teniendo en cuenta el cuidadosísimo "estilo Clarín" en el uso de los condicionales (hasta gastarlos), la redacción de estas frases por parte del periodista confirmaría (uno también puede ser cauteloso) que Clarín dispon(dr)ía de la versión taquigráfica.

¿O miente hoy Kirschbaum en su editorial "De profesión, periodistas", en el que dice?:

"En la respuesta a Atanasof, quien escribe esta columna le comunicó ayer que “a la fecha” no disponíamos de la versión taquigráfica."

Aunque también habría una tercera posibilidad, que exhibiría hasta el paroxismo un cinismo inigualable: 

"...a la fecha...".

O sea que "en ese momento" (ya) no la tenían. Uff.

Hay otra cosa que dice Kirschbaum, que describe con claridad el mal uso que se hace en Clarín de su profesión (¿periodistas?): 

"Es obvio: si la tuviéramos, la habríamos publicado porque esa es la esencia de nuestro trabajo.

Creo que investigar, desvelar lo oculto, es la esencia del periodismo.

Publicar un acta oficialmente secreta ("la habríamos publicado"), es un delito. Creo.

Bien, mi mujer me viene diciendo que este tema no da para más, y tiene razón. 

Engancho entonces con algo que habíamos mencionado ayer como ejemplo de lo que no investiga Clarín y cito:

O sea, una nada envuelta en declamaciones sobre el papel del periodismo y su supuesta obligación de investigar (instinto que jamás se les despierta respecto de las evasiones de cientos de millones de los acopiadores sojeros. Por suerte a la AFIP sí se le ocurre).

Y resulta que hoy Página 12 publica como primera nota de tapa "Soja negra" , nota en la cual se hablan de siete millones de toneladas no declaradas que suponen una evasión de más de 600 millones de pesos, aclarándose además que "se trata sólo de lo detectado".

Esta sí que es una noticia sensacional. Más de 600 millones. Hasta ahora. Pero esto en Clarín no merece ni una línea. Escribiendo en el buscador de Clarín "AFIP, evasión", lo que aparecen son noticias de operativos del 2004, de lo actual, nada.

Lo que sí publica Clarín el 18 de junio es una sugestiva nota firmada Santiago Sáenz Valiente, profesor de la UCA, en la cual se critican los controles "porque pagan justos por pecadores" y se "entorpece la actividad".

Y ahora se permiten titular los avatares del caso Noble con:


Repulsivo, repugnante. En realidad, no hay palabras.

Se me ocurren otras; un slogan que podría bien aplicarse a las actividades del grupo:

SOJA SÍ, ADN NO.

¿Ustedes qué opinan?

RH

jueves, 1 de julio de 2010

Clarín, Sadous y la nada

Clarín, 30 de junio, nota firmada por Martín Bravo: 

Coimas en Caracas: “No me cabe la menor duda, Kirchner estaba al tanto"

Lo dijo en Diputados Eduardo Sadous, según consta en la versión taquigráfica.

El título, sensacional. Veamos cómo se construye.

“Sobre si el presidente Kirchner conocía el funcionamiento de esto, yo entiendo que sí, que lo debe haber conocido, evidentemente, por los numerosos viajes tanto de él como del presidente Chávez a la Argentina, por la cantidad de acuerdos que se firmaron en cada ocasión, y no me cabe la menor duda de que estaba al tanto”.

"...el funcionamiento de esto". Pregunta obligada:  ¿qué es esto?

Vuelvo a leer;  veo cómo se va incrementando el valor de "esto" en Sadous: Primero un cauto "yo entiendo que sí". Después sigue con algo que debe ser un oximoron -no estoy seguro- , porque dice "lo debe haber conocido"-que es una hipótesis- pero lo remata con un "evidentemente"- que es una certeza. Finalmente va por todo: "no me cabe la menor duda".

Yo lector sigo hacia abajo como lo exige la ley de la gravedad literaria y quiero ver por qué, por qué desemboca en "no me cabe la menor duda".

Y el por qué es "por los numerosos viajes tanto de él como del presidente Chávez a la Argentina, por la cantidad de acuerdos que se firmaron en cada ocasión".

Ajá. 

O sea, que Kirchner sabe el funcionamiento de esto porque tanto él como Chávez viajaban mucho y firmaron muchos acuerdos. Miro, busco, rebusco... no hay otra cosa que demuestre cómo Kirchner sabe aparte de por sus hábitos viajeros. Pienso en la cantidad de viajes que hizo Kirchner a lo largo de los años y me pregunto de cuántas cosas debe saber. Me estremezco. Todo por ser muy viajado.

Pero hasta ahora no logré enterarme que es "esto". La primera tentación es dejarse llevar por el sobreentendido al que induce el título: Coimas en Caracas

Pero para sucumbir a una tentación ésta debe ser... más tentadora.

Así que hurguemos en lo narrado por Martín Bravo, autor de la nota:

Ese fue el textual del ex embajador Eduardo Sadous, hace una semana, cuando se presentó en el Congreso para informar sobre las irregularidades y las sospechas de coimas en el intercambio comercial con Venezuela. Tal como reveló Clarín, el diplomático ratificó que escuchaba quejas de empresarios argentinos por las exigencias de comisiones de hasta un 20% para exportar a ese país ... La palabra “coimas” quedó asentada en la versión taquigráfica, un texto de unas 70 páginas que registró las casi 4 horas y media que duró su paso por el Congreso. “Los empresarios me hablaban de coimas”, aseguró Sadous.

A ver. Tenemos "quejas por las comisiones de hasta un 20% para exportar..." y “Los empresarios me hablaban de coimas”. 

A que Usted está tentado de pensar que ambas cosas son lo mismo, comisiones y coimas.

Es muy rápido: Comisión=cometa=coima. 

Permitamos que nos explique el propio Clarín de qué comisiones se habla en este caso, a través de su portavoz agrosojero, Héctor Huergo, en esta nota publicada en Agrositio el 15 de mayo.

Los medios, que tienen la función de informar, descubrieron que en estas operaciones los fabricantes tenían que pagar comisiones, y lo informaron.

La Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola reconoció que esto era cierto, que había una trading en el medio (Palmat) y que ella misma cobró un 1% de comisión. No hay nada ilícito en ello: está en el dominio privado. Todas las Cámaras funcionan con recursos de sus asociados, y es una práctica usual este tipo de participaciones cuando surgen nuevas tareas. Y de alto costo como en lo que tiene que ver con comercio exterior.

Tampoco se puede cuestionar la decisión de aceptar comisiones a la trading. Si había que poner "un quince" y los empresarios lo aceptaron, allá ellos. El que quiere y puede, porque le dan los costos (como aducen los fabricantes en este caso) lo acepta. También es del dominio privado.

Así que Clarín nos confirma que las comisiones son comisiones y no coimas. Y son de alto costo, dice Huergo, "como en lo que tiene que ver con comercio exterior".

Para aclarar un poco: el comercio exterior no es sólo "exporto y ya está". Hay que manejar miles -literalmente- de aspectos que van desde el transporte en origen hasta el almacenamiento en la llegada, asegurar que lo que se exportó esté en buenas condiciones el tiempo que esté en la aduana, lidiar con los funcionarios del lugar, pagar derechos, almacenar ya fuera de la aduana, que lo que se exporta cumpla las normativas locales en cuanto a seguridad o lo que fuera, hasta incluso gestionar las relaciones con los clientes del lugar al que se exporta. Para eso se contrata a una empresa de trading, que domine las "peculiaridades" del lugar. Y por ese servicio se paga una comisión que, como dice Huergo, si es de "un quince", "allá ellos... es del dominio privado".

¿Y cómo se hace la transición de "comisión" a "coima"? Nos lo cuenta el propio Huergo en la misma nota:

Lo que sí es del dominio público es si esa trading tenía algún arreglo espureo con funcionarios del gobierno argentino. Esa es otra cosa, y esa es la materia central de investigación del periodismo. Es su función, entre otras: controlar a los ciudadanos erigidos como responsables de impulsar el desarrollo de la economía y la sociedad. Aceptaron hacerlo por un sueldo, y juraron cumplir cabal y honestamente las funciones para las que "habéis sido nombrados". El periodismo investigó y despertó la sospecha, la justicia tomó cartas en el asunto y allí se dirimirá ahora la cuestión. Punto.

"Si esa trading tenía algún arreglo espureo..." y "el periodismo investigó y despertó la sospecha".

O sea, una nada envuelta en declamaciones sobre el papel del periodismo y su supuesta obligación de investigar (instinto que jamás se les despierta respecto de las evasiones de cientos de millones de los acopiadores sojeros. Por suerte a la AFIP sí se le ocurre).

Y se cierra con un "Punto".

Pero como al parecer la justicia no cumplió con las expectativas, el "Punto" pasa a mejor vida y traemos a Sadous a la comisión secreta, lo cual es en sí mismo sensacional.

Puedo imaginarme a Sadous mirando a los lados a ver si escuchaba alguien y susurrar "los empresarios me hablaron de coimas"...

O sea, nada de nada. En este contexto tan light puede ir Usted y decir "a mi no me hablaron"; tiene tanto sustento como lo dicho por Sadous.

Resumamos, porque sino esto se hace muy largo y Usted tendrá cosas mejores que hacer.

-En el texto se induce a confundir coimas con comisiones

-El propio portavoz de Clarín en los asuntos agromediáticos señala que las comisiones por comercio exterior son de alto costo

-Las única mención a coimas es “Los empresarios me hablaban de coimas”. Si hubiera habido otra, Clarín no hubiera especificado que esa mención ..."quedó asentada" -en singular-  "en la versión taquigráfica, un texto de unas 70 páginas que registró las casi 4 horas y media que duró su paso por el Congreso."

-Según Sadous, Kirchner tenía que saberlo porque viajaba mucho a Caracas y Chávez venía mucho para acá, ambos a firmar muchos acuerdos. Uno se pregunta si "firmar" no es algo contradictorio con "coimas".

Me dejo para el final lo siguiente:

..."según consta en la versión taquigráfica",
"Ese fue el textual del ex embajador Eduardo Sadous,..." 
"... La palabra “coimas” quedó asentada en la versión taquigráfica,... "

Es decir, Clarín nos dice que accedió a la versión taquigráfica. Si la comisión es secreta, ha de ser un delito hacer público lo que se trató. Como Clarín reconoce por escrito que se salta este hecho alegremente, me pregunto si la Justicia no tendría que intervenir en lo que es la violación de una sesión secreta.

Al mismo tiempo nos sumamos al Gobierno y a todos los que solicitan que la versión taquigráfica se haga pública; así podremos jugar todos con las mismas reglas. Y dejamos de perder el tiempo en estas tonterías que sólo son cortinas de humo para mientras tanto partir vía Uruguay adonde sea.

ÚLTIMA HORA: TIEMPO ARGENTINO PUBLICA LA VERSION TAQUIGRÁFICA. Ver resumen de El Argentino aquí

jueves, 17 de junio de 2010

INFLACIÓN: UNA CONSPIRACIÓN CONTRA TODOS LOS ARGENTINOS



“Una verdad se inventa con suma precisión
y la labor inmensa de la imaginación.”
Juana Molina, La verdad


Cuesta mucho titular esta nota. ¿Inflación, un relato de suspenso? ¿Buenos Aires City, historia de una conspiración? ¿Otro golpe de mercado en marcha? ¿Estafa al pueblo argentino?

Esta nota es larga, muy larga. Pero no podía ser de otra manera; los personajes e instituciones implicados son muchos; las consecuencias de los hechos relatados, importantísimas, casi decisivas en la vida de millones de argentinos.

Por algún lado hay que empezar, así que…

Buenos Aires City se hizo conocida en los últimos años a través de su continua cita por parte de TN, canal 13 y demás medios del monopolio como fuente para establecer una “inflación real” frente a la “manipulada” por “el Indec de Moreno”.

Hace poco alguien descubrió que uno de los titulares de Buenos Aires, Nicolás Salvatore –el otro es Graciela Bevacqua, directora del INDEC hasta el momento de su intervención- , había publicado en su Facebook lo que sigue:

“Este gobierno termina con el mundial, es motivo de celebración. La inflación es un fuego santo, purificador, que incendiará a todo el kirchnerismo en la hoguera. Brindo por Phi (inflación esperada) esperado!! Y no sólo brindo, me voy a encargar, como todos los meses, de que Phi esperado sea alto, muy alto, recontra alto, como diría el finado Guido Di Tella”.

Este declaración tan poco ambigua fue visibilizada por 678, y tuvo como consecuencia que el monopolio hiciera desaparecer a Buenos Aires City como fuente explícita de indicadores "reales" de inflación para convertirse en el eufemístico “los privados”.

Pero ¿Qué es Buenos Aires City, qué son “los privados”?

Lo mejor es dejar que Buenos Aires City hable por sí misma (y ya que está, de "los privados"), a través de su presentación La Reconstrucción de la Serie de Inflación Minorista, El IPC City, por Graciela Bevacqua y Nicolás Salvatore, de febrero del 2009, que se publicó aquí como anexo en La Nación, o, si por esas cosas no pueden acceder, pueden leerlo aquí.

Se trata de una presentación “seria” , llena de tecnicismos, en las que trata simultáneamente de presentar el IPC City como el verdadero continuador del IPC –índice de inflación- del INDEC previo a la intervención,y demostrar la poca confiabilidad de los índices de las otras consultoras privadas y de los índices provinciales actuales.

Comencemos por la página 4, donde Buenos Aires City nos cuenta de por qué los índices de las consultoras privadas no son fiables:

“…Estas estimaciones carecen frecuentemente tanto de la necesaria rigurosidad científica como de las bondades estadísticas deseables.

Entre las principales debilidades de estos índices privados, se destacan:

a) la virtual ausencia de técnicos suficientemente experimentados en la confección de un IPC "muestral", técnicos que son un "activo" extremadamente escaso en Argentina, debido a históricas debilidades institucionales del INDEC vinculadas al procesamiento de la información oficial y a la formación de recursos humanos capacitados para ellos;

b) la ausencia de relevamientos "en campo" debidamente diseñados e implementados, limitándose en muchos casos las estimaciones privadas a muestras confeccionadas en base a datos primarios relevados vía Internet;

c) la ausencia de relevamientos de precios en los partidos del conurbano bonaerense, limitándose las muestras privadas a la Ciudad de Buenos Aires;

d) muestras estadísticamente mal conformadas: a diferencia del INDEC, que trabaja con una muestra poblacional suficientemente representativa (tanto como lo desee), las estimaciones privadas deben necesariamente realizarse en base a muestras "chicas"; por ello su (escasa) expertise en la conformación de la muestra se torna crítica a la hora de evaluar las bondades estadísticas de las estimaciones.”

Demoledor. Si recorremos la presentación, podrán ver que sólo una “privada” (y anónima) se salva; y su única virtud es que sus índices se parecen a los de Buenos Aires City.

Para complementar lo que dice Buenos Aires City, informémonos cuánto cuesta la recogida de datos para medición de precios. Consultamos para ello a una persona que dirigió durante años el trabajo de campo de una consultora muy conocida.

-Para hacernos una una idea aproximada ¿Cuánto puede costar un estudio de 1000 encuestas, con volcado y procesamiento de datos, análisis, informe, presentación?

-Y… unos 60. 000 pesos.

Pero esto es una vez=un mes.

Pero recordemos que los precios hay que tomarlos todos los meses.

60x12= 720.000 pesos al año.

¿Qué consultora puede permitirse hacer esto gratis, sólo para salir en la tele comparándose con el INDEC? Creemos que ninguna. ¿Entonces cómo lo hacen? ¿Lo inventan? En algunos casos es bastante probable, en otros, seguramente utilizan datos de estudios regulares que realizan para determinados clientes (lo que se llaman paneles), los cocinan un poco con lo que se pueda averiguar a través de internet, y ya está. Los datos de inflación que aportan pueden ser orientativos, pero no tienen validez estadística por las “debilidades” que señala correctamente Buenos Aires City en su presentación.

Veamos cómo dice que toma los datos Buenos Aires City:

“3. La muestra se conforma en base a datos relevados en Ciudad de Buenos Aires y partidos del GBA (representativos de los 24 partidos), correspondientes a aproximadamente 20.000 precios y 550 variedades. La canasta de bienes y servicios está diseñada en función de: a) la importancia relativa del porcentaje de gasto en la apertura del IPC, b) la factibilidad del seguimiento de estos bienes y servicios a lo largo del tiempo, y c) su nivel de consumo y permanencia en el mercado”

Como Buenos Aires City pretende demostrar a lo largo de su presentación que es el verdadero depositario de las bondades del INDEC hasta antes de su intervención, su muestra debe parecer rigurosa. Y lo parece: 20.000 precios y 550 variedades.

Pero para tomar 20.000 precios y 550 variedades hay que visitar cientos de puntos de venta, hipermercados, supermercados y verdulerías para las verduras –y hasta ferias si la compra de verduras en ellas es importante según la EPH (encuesta permanente de hogares)-, carnicerías, hiper y super para la carne, negocios de ropa, agencias de viaje, estaciones de servicio, florerías y puestos de la calle para las flores, o sea todo lo imaginable que se consuma y sea significativo dentro del gasto de los hogares. Además a esto hay que adicionarle gastos muy importantes en el hogar como lo son transporte, luz, gas, teléfono, seguros, alquileres. O sea, muchísimo trabajo, en el que tienen que trabajar decenas de personas, todos los días, todo el año. Por lo que podríamos inferir que nuestra hipótesis de 1000 encuestas mensuales no es descabellada, tal vez se quede incluso corta.

Pero la nuestra era sólo una hipótesis; una idea de algo con lo que pudiéramos comparar. Ahora veamos quiénes toman los precios para Buenos Aires City. Para ello vamos a las notas al pie de la presentación de su presentación, que son, como se verá a partir de ahora, el verdadero tesoro de la misma.

En la nota 1 se nos dice:

1 El desarrollo del IPC City está a cargo de Graciela Bevacqua; el trabajo de campo es llevado a cabo por un staff integrado por Hernán Muñoz y un nutrido grupo de estudiantes de la Licenciatura en Economía de la Universidad de Buenos Aires.

O sea que ¿un nutrido grupo de estudiantes es el que tomó los precios?

Nos preguntamos:

¿Cuántos son “un nutrido grupo de estudiantes”?

¿Cobraban?

Si cobraban ¿quién lo pagó? Recordemos que la UBA desmintió que Buenos Aires City sea un instituto de la UBA.

¿En el marco de qué proyecto lo hicieron/hacen? Recordemos que hay que hacer las tomas de precios todos los meses.

¿Son los mismos los que van? ¿O van más o menos yendo unos, después otros?

Los estudiantes, que se sepa, no van todo el año a la facultad, ni de lejos. ¿Qué pasa en las vacaciones? (4 meses, un tercio del año)

¿Quién hace la supervisión? ¿Sólo Hernán Muñoz? ¿Los propios estudiantes?

Estas preguntas no son intrascendentes, porque como dice la nota 8, “La escasez de recursos humanos es una variable sumamente crítica”. Por tanto resulta muy atrevido comparar los datos que pueden haber sido recogidos por el “nutrido grupo de estudiantes” con los que toman los muy experimentados entrevistadores del INDEC, con –además- un sistema de supervisión altamente exigente. En palabras de Ana María Edwin, la directora actual del INDEC, respondiendo a las interesadas críticas al censo antes de que fuera hacerse …"tal vez tienen demasiado escritorio encima y poco barro en las suelas". Efectivamente, hay que tener mucho barro en las suelas para hacer el trabajo de campo para medir la inflación. No parece que el nutrido grupo de estudiantes lo pueda tener.

Para realizar una toma de datos para una medición de inflación hay que tener muchos recursos técnicos, humanos y económicos, como vimos en nuestra hipótesis de costo. ¿Los tienen las consultoras privadas, los tiene Buenos Aires City?

Pero supongamos que los datos que obtiene Buenos Aires City, con su nutrido grupo de estudiantes, sean correctos. Es altamente improbable, pero démosle el beneficio de la duda. ¿Cómo los procesa, cómo los aplica, cómo los interpreta?

Nos lo cuenta Buenos Aires City en la sección III, en la página 5

“El desarrollo del IPC City se basa en los siguientes pilares metodológicos:
Su marco conceptual está delimitado por: a) las recomendaciones del Manual del IPC de la OIT (2004), b) la metodologia vigente hasta diciembre de 2006 en la confección del IPC_GBA11 y c) las mejores prácticas internacionales referidas al relevamiento y procesamiento periódico de nueva información.”

Suena bien lo de a)Manual de IPC de la OIT, y lo de c) las mejores prácticas... eso es insuperable.

Entremedias tenemos:

“ b)la metodología vigente hasta diciembre del 2006,”

O sea, hasta la intervención del INDEC; una vez más se confirmaría la hipótesis de que Buenos Aires City es el legítimo continuador de esa época dorada del INDEC, es decir hasta diciembre del 2006, cuando éste era dirigido por Graciela Bevacqua, quien es la otra firmante de la presentación.

¿Y cuál la metodología que estaba vigente? Hay un diminuto 11 que nos dirige a la nota al pie:

“11 IPC del Gran Buenos Aires, Metodología N° 13, Agosto de 2001.”

Por tanto, Buenos Aires City aplica para la confección de su índice la Metodología Nº 13, que era la utilizada por el Indec hasta el momento de su intervención.

Dejemos que nos hable de la Metodología Nº 13 el señor Ricardo Natalucci, ex trabajador del Indec y editor del sitio www.indec.com.ar:

…“Esa última metodología que hicieron los delincuentes estadísticos se llama “Metodología 13””… “toman en cuenta 800 artículos y servicios, pero por más que usted los busque verá que más de la mitad de esos artículos y servicios no aparecen publicados en la metodología, porque Luis Beccaria, Jacob Ryten, Juan Carlos del Bello, Víctor Beker, Graciela Bevacqua y sus cómplices los mantuvieron en secreto. De esta manera podían computar o no computar cada mes los artículos y servicios que quisieran y así alterar el IPC según sus conveniencias momentáneas, para favorecer a un gobierno con índices más bajos o para perjudicarlo con índices más altos, e inclusive para hacer negocios turbios asociándose con las consultoras y con intereses especulativos de manera de que el pueblo argentino tuviera que pagar mayores intereses por la deuda externa de acuerdo a lo que decidiera esa corporación que manejaba al INDEC.”

Mmm…

1)… “alterar el IPC según sus conveniencias momentáneas, para favorecer a un gobierno con índices más bajos o para perjudicarlo con índices más altos”…

¿Y esto, qué significa? La conducta general hasta el momento ha sido dejar esto en genérico, un sobreentendido; algo así como que un índice de inflación más alto habla mal de un Gobierno, uno bajo habla bien. Se dice claro que la plata no alcanza, que es un impuesto a los pobres…

Las consecuencias en la realidad son mucho más complejas. Expliquemos con un ejemplo vivido en carne propia. Por diversas circunstancias familiares y profesionales, desde el 2007 hasta ahora participamos en la negociación de los alquileres de varias propiedades. En TODOS LOS CASOS, lo que alquilamos y lo que no, en los contratos había una cláusula de ajuste anual del 20 o 25%. Siempre la explicación fue la misma: el Indec miente, la inflación es ésta, la que dice TN. Reaccionábamos: ¿Usted se da cuenta que con eso Usted asegura qu e la inflación anual en alquileres sea de entre el 20 y 25% durante los próximos tres años? Sonrisa socarrona: Lo tomas o lo dejas.

Veamos la secuencia: alquilo un local comercial, un galpón para una fábrica en el 2007, en el 2008 me aumenta el alquiler un 25% que ya estaba predeterminado de antes, igual ocurre en el 2009, tengo que aumentar los precios. Y así comienza la cadena. Y sólo hablamos de los alquileres.

Esto es lo que genera el Phi esperado (la inflación esperada)

Y entonces podemos entender mejor que es lo que se dice en realidad en el último párrafo de la presentación “seria” de Buenos Aires City:

“En síntesis, el IPC City pretende constituirse en un valioso aporte a la sociedad, no sólo colaborando con el gobierno para que mejore sus diagnósticos macroeconómicos (sic), sino también contribuyendo para que el conjunto de agentes económicos mejore el proceso de formación de expectativas sobre sus planes futuros.

Traducido en versión Facebook de Buenos Aires City:

“Me voy a encargar de que el Phi esperado sea alto, muy alto, recontra alto…”

Desestabilizar a través de generación de inflación, una vieja costumbre de los poderes económicos de este país.

Como bonus-track de esta parte del relato apreciemos como, en el Ejemplo 5 de la página 11 - justo antes del párrafo que cierra la presentación-, habla el inconsciente de Buenos Aires City sobre su verdadera intención en la creación de expectativas:

“¿Cuál será el escenario que deberá afrontar la politica macroeconómica en 2009/2010: sólo una recesión con baja inflación, una recesión deflacionaria, o un escenario de estanflación?”

Muy diáfano: ninguna de las tres alternativas contemplaba la posiblidad de crecimiento -con o sin inflación- para el perído 2009-2010, las alternativas van de la recesión con deflación al escenario más temido: la estanflación (recesión con alta inflación).

Terrorismo económico: un concepto adecuado para denominar las “buenas prácticas” de Buenos Aires City.

Hasta el momento hemos tratado sobre los actores emergentes de la intervención del INDEC; Buenos Aires City, los “privados”.

Pasemos ahora a intentar desentrañar la trama oculta de esta historia, la que desemboca en la intervención del INDEC y en sus consecuencias.

Para ello nos sirve como introducción otro aspecto que relata Ricardo Natalucci sobre la Metodología 13, aplicada por el Indec hasta el momento de su intervención.

2)…” alterar el IPC”…“para hacer negocios turbios asociándose con las consultoras y con intereses especulativos de manera de que el pueblo argentino tuviera que pagar mayores intereses por la deuda externa”…

En general, cuando se trata el tema de la intervención del Indec, se sobrevuela el ahorro que pudiera haberse obtenido en la baja de los intereses que se pagan en los bonos de deuda que se ajustan por el CER. Se deja traslucir que este ahorro sería mínimo frente a los perjuicios producidos en la imagen del Indec y del Gobierno con la intervención y sus “maneras”. Y esta actitud es general: muchos periodistas más afines al Gobierno en otros temas comparten esta visión. Consideramos que en este contexto resulta imprescindible dar a conocer las cifras implicadas; la dimensión de las mismas explican la intervención del Indec, y aún mucho más la furibunda reacción de los poderes económicos a través de sus portavoces mediáticos. Porque recordemos que los intereses que dejaron de pagarse, dejaron de percibirlo dichos poderes económicos, los tenedores de bonos de deuda ajustados por el CER.

Hagámonos una idea de qué cantidades estamos hablando, a ver si realmente esto es así, si el ahorro era mínimo frente a la ¨pérdida de credibilidad”:

Para ello recurramos a los propios portavoces de los poderes económicos. Veamos esta nota de La Nación de marzo del 2007, donde se nos informa que:

“El stock de la deuda pública emitida en pesos pero con ajuste de capital por el coeficiente CER creado tras la última crisis (un índice que replica al IPC) alcanza los US$ 54.349 millones y representa el 41,9% del total de US$ 129.604 millones contabilizados en el pasivo del sector público nacional, según los datos al 30 de septiembre de 2006 (los últimos oficiales disponibles)”

Y que por tanto:

(Por la intervención del Indec)… “El Gobierno podría llegar a ahorrarse este año (2007) hasta 3.724,5 millones de dólares”.

Para que nos hagamos una idea de lo que significa esa cifra, comparémosla con otras conocidas. Por ejemplo:

Exportaciones de carne argentina del 2009: 2.335 millones de dólares


¡Los intereses que se presumía que se ahorrarían en el 2007 son un 70% más que toda la carne exportada en un año, un 75% más que la AUH en un año!

La verdad es que resulta extraordinario que el Gobierno –el Estado, sus ciudadanos-ahorraran 3.700 millones de dólares al año.

Y no resulta sorprendente la virulencia de los grupos económicos a través de sus portavoces a la hora de descalificar lo actuado.

Sigamos leyendo, podremos conocer más sobre los mecanismos utilizados:

“A esta conclusión arribó un ejercicio de la consultora Economía y Regiones al que tuvo acceso LA NACION y que parte de suponer una variación del IPC oficial del 10% para el año en curso y contraponerlo con un alza proyectada del 15% en igual lapso del "IPC libre", un indicador compuesto por los bienes y servicios cuyos precios responden a las leyes de oferta y demanda de mercado y representa el 41% de la canasta medida por el IPC y al que adopta como medida de la "inflación real".”

Repasemos el texto: alza proyectada del 15%. …(y que) el ejercicio de la consultora… adopta como medida de la “inflación real”

La “inflación real”. Como dice la nota, “el alza proyectada”.

¿Y qué es el “alza proyectada” sino el Phi esperado del que habla Nicolás Salvatore? ¿No será lo que estaba ya predeterminado, aplicando la Metodología Nº13, y que la intervención del INDEC frustró?

Lo proyectado, la medida de sus deseos: 15%. Y resulta que “Por la intervención del Indec” el alza fue del 10%. Ese 5% que va del 10% al 15%, y que son más menos 3.700 millones de dólares que se hubieran pagado de más de intereses, recursos que hubieran pasado del Estado a los tenedores de bonos, AFJP y fondos de inversión, muchos de ellos nacionales. Al año.

Pero tengamos en cuenta que eso se escribió en marzo del 2007; en una nota actual de El Cronista, se dice que “por la manipulación del índice” el ahorro hasta fin del 2009 se cifra en $ 85.995 millones, equivalentes al 8,9% del PBI. (aproximadamente 22.000 millones de dólares), entre las deudas del Estado Nacional y las provinciales.

Y se afirma: “si se hubiese empleado un coeficiente que refleje el real ajuste de precios desde 2007, la deuda equivaldría a”… Y se dice “real ajuste de precios” así nomás, sin dar ningún fundamento, ningún índice alternativo, ninguna fuente. Así nomás.

El real ajuste de precios, la inflación real, el alza proyectada, el Phi esperado. Hipnopedia: “Método de manipulación a base de la repetición de determinadas opiniones a modo de frases cortas" (Aldous Huxley. Un Mundo feliz). De eso se trata. Se ha inoculado en la opinión pública y hasta en los comunicadores más insospechados la idea de que la intervención del Indec es un asunto rayano en lo moral, y no se profundiza en el hecho de que de lo que se trataba –probablemente la justicia alguna vez lo determinará- era de que “una banda de forajidos”, en palabras de Aníbal Fernández, “esa corporación que manejaba al INDEC”, en palabras de Natalucci, favorecían la consumación de un nuevo saqueo. Y que en el momento que esto fue descubierto, comenzó la repetición –hipnopedia- de que el Indec manipula los índices, el Indec miente, el Indek. Y Moreno.

Moreno: el tipo pone la pistola sobre la mesa, da puñetazos sobre los escritorios, obliga a las empresas a anular aumentos de precios. Entró en el Indec y obligó a cambiar los índices.

Sin embargo, con todo lo que se ha dicho, jamás se atrevieron a decir que fuera corrupto. Con lo que dijeron y dicen de todo el mundo.

Pienso que si Moreno las falsifica, y es un asalariado, o sea, su bolsillo no se ve afectado porque no es corrupto, lo hace para que el pueblo argentino pague de su bolsillo menos deuda.

Un héroe entonces.

Pero un héroe lento: lo hace en el 2007, dos años después del canje de deuda, o sea, unos miles de millones tarde. Qué raro. No se le habia ocurrido antes, ni a él, ni a sus diabólicos jefes.

Pero esa versión no me la creo.

Ahora voy a hablar de lo que creo.

Creo realmente que la Metodología Nª 13 fue utilizada para pagar los mayores intereses posibles, que se trataba de una herramienta para consumar un nuevo saqueo a través de la brecha que ofrecían los bonos de deuda ajustados por el CER. Gran parte de esos bonos estaban en manos de tenedores nacionales.

Creo que la manipulación y tergiversación de datos son anteriores a la intervención y forman parte de los mismos métodos de “ingeniería financiera” que utilizaron las agencias y fondos de inversión globales para llevar a cabo sus saqueos globales. Los casos de Madoff, Goldman Sachs, Lehman Brothers, y quienes a través de la tergiversación de datos los favorecieron como las agencias de calificación homologadas como Moody’s y Standard & Poors son los ejemplos globales de lo que hacía la “corporación” que manejó el Indec hasta el 2006.

Creo que cuando esto se descubrió se intervino, y que esto tuvo enormes consecuencias positivas para los argentinos en general, al punto de que resulta bastante verosímil pensar que NO HABRÍA AUH (Asignación Universal por Hijo) DE NO HABERSE INTERVENIDO EL INDEC.

Creo que no había muchas otras maneras mejores de hacerlo, no existe –ni aquí ni en ninguna parte- un gran stock de técnicos especializados en estadísticas públicas como para reemplazar inmediatamente a esa “corporación” que manejaba al Indec desde hacía años como un coto privado. Creo que había un incendio –ese que sigue prometiendo Nicolas Salvatore desde su Facebook- y se apagó como se pudo. Medidas de emergencia frente a una situación de la que se desconocía casi todo, en gran parte por la vocación oscurantista de quienes manejaron el Indec durante años.

Creo que la intervención del Indec marcó el comienzo de la guerra que los grandes grupos económicos y sus portavoces mediáticos llevan a cabo contra el Gobierno; tomaron conciencia de que esto iba en serio y de que no iba a seguir permitiéndose el saqueo previsto con el “alza proyectada”.

Creo que el conflicto por la 125 fue fogoneado por los medios por este mismo motivo, al punto de que durante la primera conferencia de prensa que diera CFK de su mandato, en pleno lockout, una de las dos preguntas que formuló Atilio Bleta, periodista de Clarín, fue qué pensaba hacer el Gobierno respecto de las “desprolijidades” del Indec, formulación impertinente a la cual la presidenta naturalmente no contestó. Pero dejó traslucir qué era lo que realmente le interesaba al monopolio.

Creo que hasta ahora nadie ha demostrado que el Indec mienta. Lo que se sabe es que se cambió la metodología de elaboración de índices, y esto puede ser opinable, pero no condenado, puesto que la metodología que se abandonó se aplicaba desde agosto del 2001. Por tanto no sólo podía sino que debía ser cambiada, a la luz de los profundos cambios que sufrió esta sociedad y el mundo en general en estos casi 10 años.

Creo que la instalación por parte de los medios de Buenos Aires City y “los privados” como los portavoces de la “inflación real” tuvo y tiene un triple objetivo: En primer lugar, a través de sus proyecciones de inflación para el año –el Phi esperado- dar “legitimidad” al aumento ilimitado de la rentabilidad empresarial; en segundo desestabilizar a este Gobierno con una alta inflación, (ahora el Phi esperado es de un 35, 40% anual: “el fuego purificador que expulsará a los bárbaros” citando a Buenos Aires City versión Facebook); y en tercero tratar de homologar a Buenos Aires City y otras “privadas” como agencias de calificación al estilo de las arriba mencionadas Moody’s y Standard & Poors.

Creo que la justicia debe intervenir no sólo en la investigación de cómo elabora sus índices el Indec –sin haber encontrado hasta ahora nada que indique su manipulación- sino también cómo los diseñan las consultoras privadas, puesto que estos tienen tanta o más visibilidad e impacto en la opinión pública en la generación de expectativas que los del INDEC, gracias a la chapa de “fiabilidad” que le otorgan los medios mayoritarios. Y que esto tiene enormes consecuencias sobre la vida de todos los argentinos, como lo demostramos con el ejemplo de las cláusulas de actualización de los alquileres.

Y creo que estamos a las puertas de uno de los escenarios más peligrosos, que es la posibilidad de que el Indec pase a depender de (este) Congreso, o aun peor: que sea autónomo. Que el Indec sea autónomo sería casi tan grave como si lo fuera la policía. Se puede y debe exigir que sea lo más objetivo posible; pero que fuera “autónomo” lo dejaría inerme antes las presiones de los poderes económicos, pasando directamente a ser un apéndice de los mismos, como lo es el Banco Central Europeo (gran culpable de la crisis actual y de que ésta se vuelque en los ciudadanos europeos), como lo fue el Banco Central de la Argentina hasta la llegada de Mercedes Marcó del Pont. Debe impedirse a toda costa, apelando incluso a la opinión pública, dando a conocer de una manera rigurosa y pormenorizada los hechos aquí descritos.

Creo que ahora es el momento de dar a este tema la importancia crítica que merece. Considero que la intervención del INDEC no es una “mancha” en la actuación positiva del Gobierno en otros terrenos, sino que por el contrario, es un escalón más en la lucha que en todos los frentes llevan a cabo los grupos monopólicos para mantener y aumentar sus privilegios a costa de todo el pueblo argentino.

Quiero hacer mención a las personas que a lo largo de estos años han venido denunciando estos hechos sin ningún eco mediático, como Ricardo Natalucci, como Derek, y muchos otros que pueden encontrar en la red. Ahora, gracias al trabajo que hacen programas como 6 7 8, que han puesto en evidencia a los hasta ahora invisibles intereses que motorizan estas operaciones mediáticas, y a la Ley de Medios que supimos conseguir, su búsqueda recobra todo su sentido; ahora podemos soñar con enfrentarlas en mayor igualdad de condiciones.

Que así sea.
RH