
La
cuestión, señores, es que en estos días Florida es una fiesta… una fiesta de
cumpleaños. Si ud por ejemplo, se para en Av de Mayo y Perú y mira en dirección
a Rivadavia verá, por el raro efecto que provoca el hecho incontrastable de que
Buenos Aires no es una planicie, un sinfín de sombrillas y racimos de globos
del PRO. Es la céntrica calle en la que se disputa ostensiblemente la interna
entre la sufrida Gabriela Michetti y el elegido Horacio Rodríguez Larreta. Y
todo es amarillo. Si hasta da ternura una mesa perdida por ahí del Frente de
Izquierda subsumida en el torbellino del oficialismo porteño.
Chicos
y chicas con casco de obra (amarillo) que dicen “Horacio”; chicas y chicos con
remeras (amarillas) que con el pecho en alto dicen “Gabriela”. Con esa pinta de
universitarios descontracturados, miembros de onegés que salvan ballenas y
cuidan que no se derrame el petróleo en todos lados menos en Malvinas, bellos y
bellas cool como recool es la política PRO que no parece hecha de política. Vea
usted señor, así son estos chicos que no los trajo la muerte de Néstor sino la
de las ideologías. “En equipo” o “eligiendo vos” va la bífida propuesta para el
futuro de la misteriosa e inmisericorde Buenos Aires.
Y un
día de esos le tocó ver a uno el corso a contramano de una columna de la UOCRA
que pasab por Av de Mayo, ellos con casco amarillo (pero de los que se usan
para laburar) y pechera amarilla, negros enjutos y afilados, negros achinados y
de profundis conurbanis que miraban a sus hermanitos de amarillo sin comprender
absolutamente nada. Y vuelvían a su mutismo mirando para otro lado, que después
de todo venían a reclamar por algo.
Uno
sigue en tren de paseo, va por ejemplo el sábado de un lado a otro haciendo
esas cosas que quedan colgadas en la semana, va en el transporte público por
Rivadavia viendo mesas y mesas y mesas amarillas (con esa franja verde tan
llamativa que usan, vió), anque de tanto en tanto aparecen mesas de otros
candidatos pero muy, muy menos. Y en ese aquelarre amarelo se va dando cuenta
que Horatius triplica a la siempremaltratada Gabriela (iba a poner “Gabi” pero
un “alto” de alto respeto por gente con
más prosapia y más honor impide rotundamente ponerlo, el que pueda entender que
entienda). Hay mucho aparato, ¿no?
Pocas
veces vi algo tan patético (si lo vi, pero impresiona más abril así la frase), un
fulano de tantitantos años así como uno, soplando como un descocido para inflar
los globos y decorar la sombrilla. El veterano ya andaba medio violeta, me di
vuelta buscando al SAME pero por suerte no hizo falta porque tras una larga
respirada los colores le volvieron. Repartir globos, enorme propuesta política.
Dirán que es alegría, fe en el futuro, que la gente los recibe porque así
manifiestan su apoyo… y tal vez tengan razón, o algo parecido. En el mismo
recorrido, pero ya de a pie, uno ve y la experiencia le da un conocimiento
bastante cierto sobre las miradas y actitudes corporales. En muchos morochitos
repartiendo boletas amarillas se ve el billete, en algunos blanquitos que
empilchan en la salada también. Cautivos de la derecha que fue de malón al sur
de la ciudad y se los alzó en los carromatos que llevaban el rancho. De paso, ¿sabe
usted cómo nombraba la indiada a la Conquista al Desierto de Roca? Decían
“huinca malón”. Qué cosa…
Los
militantes de veras (de derecha, amarillos) son esos que acomodan, señalan,
controlan, pasan de sombrilla en sombrilla. Y otra cosa son las promotoras, ese
reciclado estereotipo de la rubia tarada.
Y
usted pensará: ud Edelmiro es un resentido…
Y
quizá.
Edelmiro F.
Usted Edelmiro es un resentido.
ResponderEliminarLo que pasa es que hay que dar lugar también a los resentidos.
¿Que tiene de malo ser resentido?
E.T. (otro resentido)
es el capitalismo! resentido!
ResponderEliminarjajajjajaa... como en usa dice que despilfarran millonadas en lobys, campañas, artimañas, espias,
acá no quieren ser menos
la estupidez y maldad humanas no tienen límite, por ahora
aunque no tiene mucho que ver con el post, comento que creo que las personas con síndrome down, son los pininos de nuestra madre naturaleza para que los futuros homínidos, sean amorosos como ellos.