sábado, 5 de septiembre de 2015

BALCONES, CONFUSIONES Y DRAGONES

De repente, los periodistas descubrieron que hay balcones. Sería interesante que alguna vez se preguntaran por qué conductores de trenes cuyos frenos funcionaban, chocaron. O porqué se quema una manzana llena de documentos de un banco fugador, con una licencia otorgada por un ex ejecutivo del mismo banco fugador.

(Ahora escucho a una, que descubrió que hay sirios)

Hay que acabar con una confusión. Buitre es el periodismo, que vive de la carroña. Los llamados buitres no viven de la carne muerta. Se parecen más a los dragones de Komodo, que viven de infectar a sus víctimas -incluso a algunas que los quintuplican en tamaño, como los búfalos de agua- con un mordisco aparentemente inofensivo, que les mete en la sangre un coctel de bacterias mortal.

Esperan lo que haya que esperar.Y se lo comen aún agonizante.

Hay periodistas buenos, sí. Pero sin desgracias, no habría periodistas.

Ni abogados. Los que sustentan a los buitres.

(Perdón, a los dragones de Komodo)

RH

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