jueves, 4 de octubre de 2012

GENDARMES Y PREFECTOS: MÁS ARMARIOS CON SORPRESAS EN LA CASA QUE HEREDAMOS


A esta hora del día de hoy, siguen movilizados prefectos y gendarmes. La verdad es que las cosas sueltas que uno va leyendo, y enterándose, uno llega a la conclusión que bastante milagroso es que se haya llegado hasta acá sin que esto pasara antes.

Dicen los que saben de esto, o por lo menos conocen más circunstancias que uno, que esto es otra consecuencia de la “autonomía” de las fuerzas de seguridad.

Yo, en vista de lo que pasa y lo que fui leyendo, me parece que, si bien eso es cierto, teniendo en cuenta que unos ganan 4.000 y otros 16.000 (improviso las cifras) por el mismo trabajo, o que haya un jerarca que cobra 93.000, y que esas anomalías se deban a que unos hicieron juicios y otros no, y que entre los que hicieron juicios haya diferencias según el juez, y según qué abogados, lo primero que uno debería sentir, y decir, y gritar es: “¡Pero eso viola cualquier principio de equidad!”. O cualquier atisbo de igualdad ante la ley. Lo que aparece, una vez más, es el pozo negro de la (falta de) administración de (in)justicia, la peor herencia de los últimos, no sé, 50 años. O más.

Estamos llenos de cuestiones así, y sin embargo, el único que sale escrachado en la tele es Oyarbide, del que estos tipos de los multimediacristas dicen “el que siempre sale”.

Qué grado de desvergüenza, que digan eso los que por ejemplo obtuvieron órdenes de jueces de Misiones para espiar a Burstein.

O este otro juez, ex fiscal intimo de Clarín, que reparte entre su familia los trabajos urgentes de Acumar.

O las cautelares que favorecieron al multimendaz hasta, de momento, el 7D.

O Binner que, teniendo abogados del Estado en la provincia, encargó al bufete de Gil Lavedra demandar a Nación por la coparticipación.

O Carrió, que en un reportaje de Noticias de hace unos años, decía que ella podía vivir sin trabajar porque estaba viviendo de una plata de un juicio que le hizo al Estado, sin que al periodista que le preguntaba se le moviera una ceja, o sea, ni se le pasara por la cabeza preguntar “¿qué juicio, qué sentencia, por qué?”.

O el mismo Gil Lavedra, que cuando el socio de la ex del Indec Bevacqua en Buenos Aires City Nico Salvatore fue acusado por maltrato a su alumnas, inmediatamente se puso como su defensor.

O el mismo Gil Lavedra, multimediamente presente, citado por el FMI como abogado de sus intereses en plena crisis de deuda cuando Lavagna preguntó con quien hablar.

Todo un entramado infernal y totalmente impune, estremecedoramente impune, que ha ido dejando el camino sembrado de bombas de tiempo, de las que te distraes un segundo y te estallan en la cara, como esto que está pasando.

Una y otra vez vuelvo a lo mismo: son tantos frentes, de altísima complejidad, que tenés que ir jugando al TEG, juntando fichitas, para enfrentarte con cada problema. Y detrás de cada uno que resolvés, aparece el siguiente, porque en cada solución siempre hay damnificados que te la van a hacer muy difícil. Y siempre detrás el gran cómplice, el que está involucrado en todas las tramas, que con la cornetita te la va a complicar todo lo posible, te va a tratar de echar a la opinión pública encima, eso sí, boqueando ya, porque últimamente les da por apelar al espiritismo político, porque espiritistas son los que hacen falta para tratar con Cobos, ahora con Rico… ¡Falta que le pregunten a Patti!
Esta  situación es evidentemente compleja, pero una vez más, se demuestran los extraordinarios reflejos y –es más-capacidad para asimilar errores y tratar de arreglarlos inmediatamente del Gobierno. Porque se asumió que hubo una metida de pata y se rectificó.

Que los que protestan estén armados… sísí, preocupa un poco. Que se les cruzaran un poco los cables… pero, de momento, el reclamo, el cabreo fue hacia sus jerarquías, e intentando que fuera claro que estaban cabreados por la guita. Desde ya que me parece que la cosa fue muchísimo menos violenta que “el campo”, con sus violentos escraches, cortes indiscriminados, en donde por cierto Lanata le festejaba a De Angeli que este estuviera calzado para enfrentarse a “los Moyano”. No se escuchó a ningún prefecto decir que “habría que cerrar el Congreso” como sí lo dijo un actual diputado de la UCR.

Puede que entre los levantados haya algún elemento de ultraderecha. Sorprendería que no los hubiera. Pero creo que los hay más fuera, en los hooligans que, como siempre, quieren que se pudra todo.

Todas estas son crisis de crecimiento, de un paciente joven que estuvo años postrado en una cama, y que ahora, por falta de costumbre, le cuesta ir moviendo sus miembros, se tropieza, se cae, se levanta… y mientras tanto sigue creciendo. Y sus pasos se irán haciendo más seguros, en la medida que sus músculos se vayan proporcionando y tonificando.

Es otra forma de ver a este Gobierno. Un Gobierno rehabilitador, que tiene que tratar con un paciente complicado, gruñon, de a ratos perezozo y de a ratos hiperactivo… como todo paciente que estuvo muchos años postrado.

Uno se pone en lugar de Cristina, que le saltan de golpe estas cosas, y que encima, como es ella, se le debe aparecer en la cabeza la repetición de la jugada, cuando firmó el decreto de todo este despelote… se debe querer matar, (aparte no me quiero imaginar ser el que le puso el decreto en la mesa).

Uno se pone en lugar de Cristina…¡y quiere salir del lugar corriendo, inmediatamente!.

Estaría bueno, tanto que queremos reflexionar, que recorriéramos todo lo hecho, tratar de adivinar los frentes conflictivos por los que se pasó, e ir viendo lo que queda, por qué queda y qué cosas habrá que enfrentar en la medida que se vayan encarando. Porque todo, en el fondo, es lo mismo. Todo se hizo para algo, para saquear, desguazar, repartirse los despojos y todos los derechos de lo que pudiera ir resucitando después. O sea, no fue un asalto que entraron al banco se llevaron la plata y salieron corriendo., No, se quedaron en el banco, desarmaron todos los sistemas de seguridad y los tiraron a la basura, cambiaron los títulos de propiedad… para que fuera un asalto eterno en una sociedad sin reglas ni leyes.

Sólo sentencias de jueces amigos en juicios con bufetes amigos y fiscales amigos.

Todo ha sido desarreglado, desmontado. Y rearmado como reinos autónomos supuestamente intocables.Todos son intereses que se tocan, muy muy grandes, y no van a renunciar por las buenas a ellos en ningún caso. Por eso las cosas son a veces tan lentas, porque cada metro que se avanza, hay que cimentarlo para que no se pierda lo avanzado. Todo es así. ¿Es casual que Moyano se enojara cuando se enojó? ¿Creen que no tuvo que ver la idea de ir poco a poco retomando la “ferrocarrilidad” de la Argentina? Es más, si uno repasa los ”enojos” anteriores de Moyano… podría asegurar que siempre fueron precedidos por la palabra “tren” en boca de la presi o de algún funcionario o de algún acuerdo en el extranjero.

Por no hablar de Pedraza y sus cómplices y "colegas" en otros "kiosquitos" que no van a largar por las buenas. Se está viendo, ahora mismo, este día y a esta hora.

Y así es todo.

Son muchos frentes, muchísimos. Ni Néstor ni Cristina nos prometieron nunca un jardín de rosas. Pero ya no pueden caber dudas de la orientación del camino tomado.

La tarea es propia de cíclopes, de gigantes, de héroes.

Y sin embargo, la tenemos que hacer entre millones de imperfectos argentinos, encabezados por una testaruda señora de negro.

Qué vasé. Se hace lo que se puede.

Pero ya tenemos comprobado que, todo lo que se puede, se hace.

RH

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