
Uno dice: voto en Blanco. Las cifras cantan, es cierto, al
entrar en el conteo tanto voto en Blanco como Nulo permiten que el ganador se
alce un porcentaje mayor que si esos votos que se vuelcan casi afuera de la
mesa entraran a jugar en uno u otro lado. Decirle a alguien que si vota en Blanco
está votando a Rodríguez Larreta es una turrada, una forma de hacer quedar al
otro como un traidor y encima como un estúpido, ya que si uno se lo tiene que
aclarar es que el otro ni pudo darse cuenta. El fulano que, al verse no
representado en absoluto por las dos opciones que quedaron, vota Blanco o Nulo
vota eso, Blanco o Nulo. Otra cosa es lo que los números dicen y cómo se
computan. Objetivamente, Blanco o Nulo favorece los guarismos del que va
ganando. Entonces hay que asumir que expresándose de esa manera uno elige al
adversario que desea tener (lo de “adversario” es una finura que va por “el
enemigo”) y quiere que siga siendo el PRO.Y eso es todo.
O uno dice: voto a
Lousteau (pronuncie Lustó) para sacarnos de encima al macrismo y sacarles la
ciudad también. Es un jardín con senderos que se bifurcan… Esta postura
sostiene que sumando a todos los que no votaron PRO en la primera vuelta, se le
gana al PRO. En los números es cierto. Ahora bien, ¿puede alguien garantizar
que eso ocurra? Nadie, absolutamente nadie. Es un exceso de voluntarismo, por
ser de lo más fino. Es posible revertir quizás una diferencia de cinco y ocho
puntos, pero difícilmente una de veinte. La gente tiende a consagrar al que
ganó por semejante diferencia.
Es muy posible que Larreta consiga los puntos que le
anduvieron faltando. Las procedencias pueden ser múltiples y sorprendentes,
como lo han sido algunos votos por categorías en insólitas combinaciones.
La militancia y, para ser más amplios, la gente preocupada
por estas cuestiones suele ser un porcentaje ridículo comparado con la masa de
votantes, así es que tampoco estas conspiraciones electorales tienen alguna
posibilidad.
En fin. Cada uno votará como quiera, como pueda, como mejor
le venga. No hay que hacerse mucho problema por esto, la verdá. Como que
tenemos cosas un poco más importantes en las que pensar como las PASO
nacionales por ejemplo. Militamos y perdimos, jugamos y perdimos, fuimos a la
calle al mano a mano con los vecinos y perdimos. Son las reglas de la
democracia que aceptamos antes que empezar a jugar.
Insisto en que los “aires de época” juntan hoy por hoy el
voto de una importante primera minoría de porteños con el PRO. Les han dado dos
gobiernos y van por un tercero, encima cambiando al candidato estrella por otro
menos afortunado. Y los números les siguen dando. Y pueden darles por un tiempo
más y, como todo, llegará el momento en que mucho maquillaje se vence (las
cremas tienen vencimiento). Nosotros mismos vamos aprendiendo cosas de errores
y no éxitos. Los números tienen raigambre real en soluciones que muchos querían
a problemas puntuales. Podemos decir que tenemos mejores soluciones, pero han
juzgado las que les dieron y las han aprobado. Tendremos que insistir y estar,
siempre estar. Porque un buen día nos van a mirar y van a querer que les
demostremos esas cosas que decimos y no en la Nación, sino en la Autónoma
Buenos Aires.
Hay momentos en que te corre un frío por atrás de la camisa
pensando en que uno podría estar entronizando a ese Capriles que la oposición
viene buscando desde hace tanto. Lustó parece Capriles, tilingo, desgarbado y
tan cool, un botarate radical que se esconde detrás de un progresismo de
cartón. Que uno no se lo banca… qué novedad. Eso no impugna la estrategia de
muchos compañeros de votarlo para perjudicar al otro. Porque en realidad (y lo
repito), un voto positivo por ese individuo es la manera de “hacer daño”
efectivo, es decir bajarle al pelado los porcentajes y que el energúmeno mayor
no se alce con un triunfo tan holgado… porque nadie piensa endeveras que el
ruludo rebelde way vaya a ser el próximo Lord Mayor, imagino.
La gente, amigos míos, va a hacer lo que se les cante el final
intestinal como siempre lo hacen y sin problemas ideológicos, sin tanta vuelta
y sin tanto lloriqueo. Por eso es la gente (y a veces, es el pueblo).
Desde acá, mate de por medio y con la incomodidad de que
cualquiera sea lo que uno haga, seguramente está mal, lo mejor será discutirlo
un cachito en la básica y, por supuesto, con los amigos del café.
Y sanseacabó. Y sin discutir tanto, que la posta la tenían
en Yatasto.
Edelmiro F.
Rulos
ResponderEliminarMe maravilla la irrefrenable inclinación a desconocer la enorme influencia de la conducción nacional en el derrotero de la ciudad durante los últimos 12 años. Es como si estos 204 Km2 pertenecieran a otra galaxia totalmente divorciada de la Vía Láctea, del sistema solar, del planeta Tierra, de Sudamérica, de Argentina. Ella se bastó a si misma. Progresó solita, en especial en virtud del futurismo democrático del PRO. Se despegó del resto del país. No tiene nada que ver ni que hacer con él. Mientras sigan campeando gobiernos nacionales con sesgo popular y nacional, le seguirá la bonanza a la porteña ciudad, junto con esa convicción falsa y egoísta.
ResponderEliminarEsperemos - para el bien de todos - que este progresismo, aún con distintos matices, no sea desbancado por alguno de los tantos fragoteos de la derecha de mierda, con algún golpe blando, con la mano invisible del mercado, ése que nadie conduce ni vota abiertamente, pero que puede llegar a jodernos las vidas a unos cuantos. Ya lo hizo en varias oportunidades, aunque la MEMORIA de algunos desapercibidos lo haya borrado y mire hacia otro pado.
Si llegara ese infausto momento, entonces la independentísima masa ciudadana se enterará de la verdad de la milanesa, ésa que la enchastró a fines del siglo pasado y al comienzo de éste, circunstancias que parecen haber desaparecido del disco rígido del promedio citadino.
Ah, con respecto al pelotaje del 19, como el FPV no concursa, pues votaré EN BLANCO. Si continúa esta peste amarilla en la independiente ciudad, la responsabilidad de si será pelada o con rulos no será mía.
Al final del segundo párrafo, donde dice "pado", léase "lado".
ResponderEliminaracabo de leer un posteo de eva row que desmiente éso de que el voto en blanco le sirve al dolape. Y me convenció, aunque soy cordobés y no voto en la caba.
ResponderEliminarCalculo que para mi el enigma seguirá siendo el electorado porteño que, no siendo de Recolecta o Belgrano Roña vota al PRO, voto con el que se suicida. Eso no lo puedo terminar de entender por más que lo pienso y lo pienso no me entra en la cabeza y eso que tengo un balero de dimensiones apreciables.
ResponderEliminarLo del voto a uno u otro, son más o menos lo mismo y sí, hacer que Larrata gane por un suspiro debilita al cretino mayor. Pero ¿quién te dice si no están levantando a un ídolo menos revulsivo que igual te va a abrochar en un futuro no muy lejano?