La publicó en su blog, Peronismo por Opción, acá.
Me inclino ante usté.

En un país así –que bien podría ser el
nuestro y no nuestro-, qué lugar tendrán las otras consignas que
derrochaban sentido –no común- incómodo, urgente, maldito, inquieto, con
cansancio de abusos y abusos. Y abusos.
Patria o Buitres, dicen y lo pegotean en
carteles. A alguien le molesta, pero no por los “buitres” que, en todo
caso, pasa como exabrupto descortés, chicana, insulto, porque no hay
forma de decir educadamente “buitre”…y “hold out” quiere decir otra cosa
(no es la forma fina de decir el contundente Buitre). Entonces va, la
consigna marca la cuestión y también la situación.
Lo que molesta, lo que les molesta es la
palabra “patria”. Patria, eso que tenía sentido y mucho sentido en todas
las épocas. Pero no para todos. Patria divide, Patria acusa, Patria te
pone de un lado o del otro. Patria es así, jodida.
Es por eso que Patria si y Colonia no. Porque
Patria excluye, al mismo tiempo que incluye. Patria no es para todos.
Patria es para patriotas. La Patria dejará de ser colonia, o la bandera
flameará sobre sus ruinas (razón de vida de la chica del rodete rubio
que ladra al norte y enjoya al sur).
No es la de los pater familiae, no la de las
familias patricias, aunque si la de los Patricios que dieron un golpe de
estado contra un virrey.
Y esta gente nuestra que ahora, en un afán de
abrazo, te dice que la Patria es el Otro. Otros, no yo. Otro, no
cualquiera. Algunos creen que la Patria es otra, no ésta.
Antes se dijo Patria o muerte. Epoca brava,
Patria brava. Patrias cuarteadas en fronteras de una Patria perdida,
enormemente soñada desde abajo del río Bravo hasta las Malvinas.
Contenido de Patria, la libre o muerta, jamás esclava.
Resulta relativamente fácil comprender lo de
Buitres, para quien quiera entender y ande bien de memorias, a quien no
le patine el pedal demasiado y pueda ponerse a recordar lo que hace poco
se había hecho con la Patria. Por eso -cuando alguno hace ese truco de
pensar- nos previenen sobre lo malo que puede ser la lógica
“amigo-enemigo”, deseando que “enemigo” sea un término a olvidar y un
concepto a no tener en cuenta. El enemigo no existe, señores. Una Patria
con adversarios circunstanciales, sin contradicciones fundamentales,
sin tensiones estructurales. Sólo con el problema de la corrupción, la
delincuencia, la droga y la mala política. Sólo eso.
El Buitre viene a ser el enemigo. El Enemigo
un buitre. Si se piensa un ratito, se entiende. La historia de la Patria
está llena de enemigos, que no pueden dejar de existir por los tantos
decretos del olvido.
Lo difícil es la Patria, como siempre. Lo que cuesta, lo que obliga, lo que inquieta.
Detenida-desaparecida por la derecha
(infame). Soltada por lo que no aguantaron y necesitaban una escusa tras
la cual esconderse. Buscada incansablemente por anónimos patriotas.
Encontrada de a ratos. Amada en silencio y también a los gritos.
Recuperada. Aferrados a la Patria, sin condiciones, sin promesas, sin
vergüenza, sin límites, al borde de la desesperación. Pasional y
tercamente.
Hasta la victoria siempre, Patria.
Cuando se sintió esto, lo demás no importó nada.
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