sábado, 31 de enero de 2015

CRÓNICA DE UNA TRISTEZA ANUNCIADA

Me he dado cuenta que una amiga de hace más de 40 años, me borró de entre sus amistades y me bloquéo. Esto es, si escribo su nombre en el buscador de acá arriba no me aparece.

Me parte el corazón.

De adolescentes, mientras yo estaba en la Fede ella era peronista, después se hizo de la Fede y yo me fui, después compartimos un delirio militante común durante la dictadura con varios otros que siguen aquí, por aquí cerca  y siguen siguiendo y siguen soñando.

Me presentó a la que años después es mi esposa, y a quien, eones después, sigue siendo mi mejor amigo.

Nos perdimos el rastro, nos lo recuperamos, nos vimos en España y nos vimos aquí.

No compartíamos ideas políticas, pero sí siempre entendí que no todos vemos lo mismo, que la realidad es gema multifacética, y en determinados ámbitos podes ver determinadas cosas y no ver otras, y que lo importante, lo básico es que -yo creía- compartíamos valores, esencias.

De un tiempo a esta parte, su discurso fue degradándose, sus publicaciones fueron reduciéndose a artículos de La Nación, y los comentaristas oscilar entre el goritroskismo y del directo golpismo racista, y yo no podía dejar pasar a algunos de ellos, la violencia en el discurso, la mentira, la difamación, son cosas que me pueden. Pensaba que con mi amistad de 40 años tenía el privilegio de disentir, irónica, hasta sarcásticamente, frente a tanta ponzoña e insulto y falta a la verdad.

"Ricky, ya es la cuarta o quinta vez que agredís a mis amigos"

"Y a mí me llena de tristeza que todo lo que publiques esté basado en La Nación"

Terminó esa conversación ahí, no sé, hace mes y medio.

Ahora me dio por saber de ella, y ahora me doy cuenta.

Hay personas que andan por aquí que sé que no comparten mis ideas. Las quiero, me importa que lo sepan. Tengo familia en esas mismas condiciones y sé que no compartimos para nadanadanada las ideas, pero sé también, tanto en uno u otro caso, familia y amigos, que nuestro amor se basa en una cuestión esencial, y me importa que sepan que existe la posibilidad de disentir, incluso fuertemente; hasta podríamos pensar en  esos choques como una potencial mitosis de donde salen células nuevas, más ricas, más sanas. Hay que pelear, decirse todo hasta agotarse.

Basta de esconderse. Una cosa es evitar las peleas en las mesas navideñas o en las mesas en general, la otra es esto. Contra esto hay que luchar. Contra el odio, pero también contra la vergüenza, la vergüenza de que te vean relacionándote con "uno".

"Ricky... agredís a mis amigos", borrando de un plumazo 40 años de amistad.

En lugar de preguntarse por qué, yo, quien era y soy, pienso como pienso. De todas las tareas que hay que realizar en este país en el que aún seguimos desescombrando, ésa es la más importante. Lograr que el diablo deje de impedir se hagan esa pregunta.

RH

10 comentarios:

  1. Triste pero verdadera la experiencia que narrás. Eso demuestra que muchos cerebros han sido carcomidos o colonizados por el odio ya que son capaces de ignorar a un amigo antes que reconocer la dureza de ciertas realidades.
    Personalmente pasé hace poco por una prueba semejante. En mi caso, con una familiar muy allegada y muy querida por más de 40 años. Todo el afecto y las circunstancias familiares que nos habían unido por tanto tiempo se derrumbaron de golpe cuando, discutiendo de política (la grieta tan mentada), me insultó. Al principio me golpeó por inesperado y absurdo. Estabamos hablando de política y no era una pelea familiar. Horas más tarde, me llamó por teléfono (el asunto había sido en mi casa) y me pidió disculpas que, por supuesto, acepté.
    No obstante, algo se rompió y ya las cosas no volverán a ser lo que fueron ... durante 40 años.
    Saludos

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  2. Colorado del Monte31 de enero de 2015, 21:17

    Una experiencia que compartimos la mayoría de los que decidimos "bancar este proyecto".
    Mucho más si eso significó romper banderas con tradiciones familiares o pretendidas "adscripciones por pertenencia de clase"
    Algunos amigos o familiares aún hoy, y a pesar de la pila de ejemplos que uno puede aportar en contrario, siguen sosteniendo cosas como "el festival de planes que fomentan la vagancia" o "están destruyendo la cultura del trabajo" (me duele hasta escribirlo, qué lo parió...)
    Yo, cada vez me convenzo más de que tiene que ver con una especie de "inconsciente colectivo argento" (aunque es urbano y clasemediero por excelencia) que nos obliga a clavarnos puñales.
    No nos puede "ir bien", todo tiene que ser una porquería, un amasijo de mugre para que estemos "en el mismo lodo, todos manoseados..."
    Eso en lo colectivo.
    En lo personal, claro ... les puede ir "bomba" ... pero es por puro MÉRITO PERSONAL (eso creen)
    Cuando decimos que la batalla es CULTURAL, tiene que ver con esto.
    Habrá que seguir en la brecha.
    Abrazo patagónico !!!
    ...

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  3. Creo que hay que atacar eso, ver la forma de sentarlos. Hay veces que imagino una suerte de hangar en donde, desde arriba, se ven montones de mesas "de café" con interlocutores demenuzando las diferencias sin límites, hasta dejarlas toalmente desnudas. Hablar hasta llegar al núcleo mismo. en cada mesa, una cuestión. Creo que ése debería ser "el proyecto", para que esto deje de ser esa tierra de frontera, de vaivén sangriento.

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    1. Eso lo ves porque tu mente es sana. Hay muchos que ven una escena donde despedazan complacidos a los que no "piensan" como ellos. Y esa enfermedad que exhiben es de complicado (o imposible) retorno y se llama resentimiento. Consiste en sentir y volver a sentir (resentir) la misma frustración para dar paso así al odio irrefrenable que van generando en su interior. Lo lamentable es que todo sufrimiento se ejercita necesariamente en el medio.
      Tu amiga, se enfermó. Y la medicina que toma agrava su enfermedad.

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  4. Creo que no, aunque duela, hay que "dejarlos ir". Si decidieron dar ese paso - digamos, vetado sentimentalmente - es sin retorno, que te vaya bien, te garúe finito y si te he visto no me acuerdo. Gente así, simplemente no vale la pena. Hay cosas que no deben depender de una opción ideológica o, la ideología bien puede servir para encubrir otras cuestiones - antipatías, desamores - más profundas.
    Si uno puede - literalmente - enterrar a sus viejos y seguir, bien se puede puede "enterrar" a esa clase de comedidos.

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  6. Hace rato que he decidido no discutir de política con los afectos. Incluso aquellos que supieron caminar junto a mí en el mismo campo de las ideas. Coincido con Ram, les dejo a ellos la libertad de elegirme, de que vuelvan a encontrar esos valores que en algún momento supieron apreciar. O que se vayan para siempre.
    Por ejemplo sé que no me leen, de hecho no he recibido de ellos comentario alguno y ni siquiera se han incluido dentro de mi espacio para participar. No sólo no les interesan mis análisis políticos, tampoco mis inclinaciones artísticas en el ámbito literario. Recepción que si encuentro positiva en personas de otras latitudes a las cuales les caben las generales de la ley y dudar de alguien desconocido. De modo que todo lo hecho, todo lo que uno es, todo lo compartido, no fue suficiente. Es que como dice Daniel los han infectado. Cómo es posible que un afecto pueda pensar que Infobae, La Nación o Clarin les dicen la verdad y que uno les está mintiendo, los está embaucando. Cómo te voy a mentir pelotudo, cómo te voy a engañar, soy el mismo del campito del bajo Flores, el mismo que se subió al árbol de moras en Pontevedra porque vos no llegabas, el mismo al cual le vendaste el antebrazo con una parte de tu remera para que deje de sangrar, el mismo con el cual encaraste la aventura del debut sexual en la Isla prohibida. Mirame a los ojos, soy yo,…
    Yo creo que nadie va a quedar más marcado que nosotros luego de esta etapa política. Ninguno de ellos siente esa sensación de injusticia que significa ser estigmatizado a través del desdoroso goteo sectario. Ninguno de ellos va a justipreciar pérdidas, y esto sucede porque a esta altura del partido no nos consideran personas, sino simples kirchneristas. De todas maneras me banco el precio que debo pagar por mi decisión de militar el proyecto nacional y popular. No podemos triunfar, el enemigo es enorme e indestructible, y lo sabemos, el enemigo es cultural, sin embargo no nos podemos permitir pensarlo de ese modo, la vida nos va con ello. Sospecho que dentro de algunos años veremos con más claridad las heridas, las visibles y las del corazón, y sobre el significado de cada una les hablaré de ellas a mi nietos …

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  7. Gracias por los distintos consuelos, opiniones, tomas de posición. Una va pasando por cada uno de ellos, como etapas que se queman rápidamente

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  8. Compañeros:
    Organizamos la militancia peronista de Capital.
    Debemos armar una reunión, de todos los que tengan la voluntad de cambio, y estén cansados de ver, como el gorilismo hace lo que quiere, mientras desde algunos sectores K, no se encuentra un respuesta seria.
    http://trincheradelperonismo.blogspot.com.ar/

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