miércoles, 11 de febrero de 2015

NO EXISTEN LOS GOLPES BLANDOS

Existen los golpes, y son para herir, para lastimar. Para matar.

El hecho de que no vengan precedidos por una fanfarronada de trajes verdes y tanques no significa que después, sidenciosamente, no vuelvan a las andadas torturadoras, asesinas.

Los mismos de siempre.

Lo que estos días se visibilizó, y que en realidad existe desde hace décadas es:

ÉSTE ES UN PAÍS SIN PODER JUDICIAL

Hay otro país, cuyo territorio coincide más o menos con éste, que tiene otras leyes, otros derechos, otras prerrogativas, que si lo tiene, y que nos hacen creer que es nuestro.

PERO ES FALSO.

Lo último de Carrió, "Si nos tocan, cae el Gobierno", en un  país con poder judicial implicaría la inmediata convocatoria a Tribunales por presunción de delitos graves en marcha.

No, nuestro país no tiene poder judicial, más allá de algunas personas bienintencionadas que creen que "desde adentro" pueden hacer algo.

No tienen ninguna posibilidad.

Es más, su existencia conviene a los amos absolutos de ese poder judicial extranjero para mantener la ficción republicana. Como el regocijo de TN y La Nación en alojar troskystas.

No no. La evidencia es tan grande que lo ocupa todo. Y quizás por eso, por la falta de contraste, sea tan difícil de apreciar. Causas que no empiezan nunca, espionajes y represiones institucionales que "no ordenó nadie", como las escuchas y la represión del Indoamericano. Robos del país entero, como el Megacanje, cuyas consecuencias padecemos hoy, que ni siquiera son investigadas en su esencia, que fue ROBARLE A ESTA SOCIEDAD DECENAS DE MILES DE MILLONES DE DÓLARES.

O cuando los "heroes" Marijuan y Bonadío se apropiaron de una causa sobre el "remate" de acciones por parte de las AFJP antes de su reestatización, para cajonearla, para declarar la inexistencia de delito SIN HABER INVESTIGADO NADA.

Eso ocurre TODOS LOS DÍAS en este territorio, en donde un poder judicial extranjero deja sin derechos a millones mientras lucra desvergonzadamente con unos pocos.

La lista de iniquidades conocidas en es tan enorme que podría tapizarse con ella toda esta ciudad alucinada, encandilada por las luces de magnesio de la impunidad tachonada de brillantes.

Deben crearse instancias judiciales nuevas, desde cero. Que salgan definitivamente del modelo que permite que un montón de delincuentes se entoguen y paralicen la práctica de la libertad. Instancias que se limiten a hacer cumplir las leyes que el pueblo se da, y asegurando que quienes las incumplan paguen, todos, y que a su vez sean reeducados y reabsorbidos por la sociedad como individuos sanos, nuevos.

Asuman que esto que ocurre es un intento de acabar con la democracia y las libertades como todos los demás, y que un poder judicial al completo, como las fuerzas armadas al completo en su momento, encabeza este intento.

Yo ya lo asumí.

Hay que comenzar a debatir cómo generar las condiciones para un nuevos sistema político, que no sea rehén de las corporaciones.

Por nuestros hijos, por nuestros nietos. Por todos.





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